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viernes

Fin de Año.en el estrecho de Gibraltar.-Dias 30 y 31 de Diciembre

Los dias pasan sin notaro encerrados en el barco con la lectura y la música como compañeros, pero el alimento del alma no está reñido con el del cuerpo y el mercado de Ceuta está demasido cerca del puerto deportivo. De hecho entrando por el aparcamiento se sale directamente al interior del mercado en su planta mas baja.

Un paseo por la zona de pescado nos recuerda que estamos en la última zona del mediterraneo que aún da pesca abundante, cosa que desgraciadamente ira desapareciendo a medida que avancemos hacia el Este.

Y sin embargo este año, ante el riesgo de quedarse con el producto en el mostrador por los dias festivos seguidos, no llega a las cotas de espectacularidad de otras ocasiones, veamos algunas muestras. Las fotos se comentan solas



Pero sobre todo es que el pescado está fresco, no huele ni a pescado en el mercado. Los salmonetes y las cigalas se movian. Los salmonetes han caido como una comida normal (a 8 euros el kilo) y las cigalas las traigo a colación como algo para nosotros anecdótico, ya que no nos gustan en exceso

Lo que si que no perdonamos y que hemos comprado al por mayor, han sido las anchoas en salmuera, con las que Lola prepara unas en aceite que no tienen nada que envidiar a las de Santoña en Cantabria. Os pondremos la manera de prepararlas en la pestaña de COMIDAS. Compramos siete kilos a 8 euros el kilo. 

Y sobre todo la sorpresa de Ceuta. Las angulas de la vecina Marruecos en el río de Alcazalquivir, Y que el pescador se niega a vender al por mayor a los asentadores. Creo que el precio en la peninsula estaba "un mucho" mas elevado. La calidad es muy buena. están gordas y no tienen espina como las del Guadalquivir y lo de comprarlas vivas es casi un mito.

Aparte de estas angulas vivas para cenar en Noche Vieja, hemos comprado un par de kilos de ellas congeladas en raciones ya envaladas en su bolsa de plástico de cien gramos, a un precio de 100 Euros Kilo

 Y por último un autobús ( el nº 6) nos lleva al cogollo del barrio árabe a comprar los pastelitos típicos de almendra de Marruecos. Un par de muestras de cada modelo ( excepto un experimento que hacen con pistacho, que no nos gusta) supone casi 1,5 kilos y unos 15 euros.
Y así cumpliremos con el ritual de las uvas en compañia de los propietarios del "Rapaz", otro barco de Benalmádena que también son de los que navegan en invierno.

miércoles

Fin de Año.en el estrecho de Gibraltar.-Dia 29 de Diciembre




Nos despertamos en un día gris bajo la mole magnífica del peñón, esa herida que llevamos en le orgullo nacional y que debería de ser para nosotros, los españoles, un símbolo de reflexión humilde de todo lo que hemos perdido precisamente como consecuencia del mal gobierno en que hemos dejado siempre nuestros asuntos nacionales.

Nos vamos a dar una vuelta por la calle principal y vuelvo a ver aquellos sitios que en los años 70`s eran casi lugar de peregrinación obligada, donde lo importante no era el precio, sino el acceso a cosas imposibles de encontrar en el resto de la península.

Y presidiéndolo todo la eterna tienda de Sheppard`s, que afortunadamente para mi bolsillo encuentro con un cartel de que no vuelven hasta el día 4 de Enero.


El paseo por la calle principal no revela nada en particular que no se pueda conseguir a precios similares en otros sitios con Internet. Pocos rostros hispanos y casi nadie haciendo compras de regalos.

Nos deslizamos a las calles laterales, a la nueva urbanización junto al puerto. Hay que ser pragmático. Yo si viviera en esta ciudad, con todo lo que destila de seguridad, limpieza, orden, servicios, etc haría lo posible para que no me transformaran en un barrio al sur de La linea.

Dejamos Gibraltar y nos encaminamos a ver de día la marina de La Alcaidesa y vemos que afortunadamente nos dimos la vuelta la noche anterior, pues nos estábamos equivocando y entrando en un pequeño resguardo que hay para embarcaciones pequeñas a babor, según se entra en el antepuerto.

Una gran dársena parece permitir fondear en cuatro cinco metros de agua con buen resguardo. Hay al menos cuatro barcos fondeados y la fondo, bajo la silueta del Peñón el muelle de espera y la entrada al puerto con una ocupación del 50%. Todo muy nuevo y con varios marineros dedicados a amarrar una motora de unos 20 metros. Queda para otra ocasión amarrar en sus instalaciones.

Cruzaremos hasta Ceuta y aprovechando el viento de Levante de unos 15 nudos lo haremos a vela.
Pero la Mayor se atasca al salir ( por vez "tropecientostropentaytres") y la metemos como podemos en el palo y hasta que llegamos a Ceuta no la podremos sacar.

Pienso que el problema es un mal diseño de la vela, por intentar darle bolsa a proa, con lo que los sables no entran paralelos en el palo. Si por despiste se te suelta algo el cabo que mantienen enrollada la vela, sale primero de abajo y en la parte alta se pinza el gratil. A partir de este punto ya solo queda hacer que el problema se valla desplazando hacia el puño de driza y... rezar. Con esto la baluma sufre muchísimo. Se cual es la solución, pero la economía no me llega para cambiar el palo y la vela.

Continuamos solo con el génova y es casi una suerte. A medida que nos adentramos en el centro del canal, el viento sube hasta los 24 nudos de real por el través y las olas se hacen de algo mas de tres metros, muy revueltas y picudas, por lo que los rociones son constantes, pero el agua está a mas de 18 grados y no es excesivamente molesto.

Veo algo que lamento no tener la cámara a mano. Los delfines hacen acto de presencia y navegan por nuestras amuras. Cuando el barco se queda en el seno entre dos olas, vemos a los delfines por transparencia en la cresta de las mismas, incluso algunos se lanzan por la pendiente como chiquillos jugando al Surf.

Hay poca circulación y salvo un pequeño pesquero que navega con muchas dificultades en este mar descompuesto y un catamaran de Acciona, no nos cruzamos con nadie.
Ceuta nos recibe con un día de sol radiante y nada mas amarrar corremos al chiringuito de nuestro amigo Alahan Mohamad a tomarnos un gran  vaso de te verde, que aquí sabe de otra manera.