miércoles

24-06-2009.- De Corfú a Plataria

Salimos de la marina de Gouvíon hacia el sur de la isla de Kerkira ( Corfú) y pasamos por delante de la capital, teniendo entonces una idea mas completa de la perspectiva de la ciudad, al verla desde la distancia del mar.
Hay que ir con las cartas en la mano, pues hay piedras sueltas por todos los lados. El día esta gris y a lo lejos se ve la tormenta descargando hoy sobre Albania

Nos dirigimos hacia Petriti, un pequeño puerto 11 millas al sur de Corfú, con intención de fondear y comer, pero cuando llegamos está abarrotado de barcos. Intenta entrar a muelle un barco de 18 metros y se monta un lio de protestas, pitos e incluso bocinas. El "pobre diablo" no puede acercarse pues roza con el fondo. Su calado no es adecuado a los escasos dos metros que suele haber en estos puertos. Lo mas normal son barcos de 35 a 44 pies y ese " monstruo" ocuparía el sitio de dos.

Desistimos nosotros de entrar en el puerto y sobre la marcha cambio el rumbo hacia la costa del continente, pues avisan viento del Este. Lo mas cercano parece Igomenitsa, donde hay un puerto y varios fondeos. Hay otras 11 millas.

Hay que entrar por un canal balizado, pero recibo una llamada por el 16 en que me dicen que deje libre el canal, que es para los grandes barcos y ferrys, que por el exterior hay suficiente calado para nosotros.

El sitio es feo con ganas, puerto absolutamente comercial, ni un solo barco de vela y un constante movimiento de los ferrys que comunican la costa con las islas. El fondeo solitario y con los ferrys entrando y saliendo.... Nuevo cambio de planes y rumbo a Plateria, un poco mas al sur. Unas seis millas.

Ahora si. Llegamos a un pequeño puerto y queda un sitio, el último, en el muelle.

Es nuestro primer atraque con popa al muelle y con nuestra ancla. Nos sale de libro. La verdad es que le tenía bastante miedo a esta maniobra, pero curiosamente el ancla mantiene el barco derecho y la maniobra resulta muy sencilla, ya que en tierra siempre hay algún vecino que te hace firmes las amarras.
Al poco se presentan una pareja de españoles, que al parecer están avisados de nuestra llegada por estas aguas. Un amigo común les ha avisado de que estabamos por aquí y se ponen a nuestra disposición. Quedamos para despues de cenar.

Ricardo y Victoria, llevan seis años por estas tierras. A bordo del Ricart III, un solido queche de de 13 metros, se han pateado toda Grecia Turquía y Croacia. Vuelven de vez en cuando a España. De hecho Victoria va a coger un avión, pues va a ser abuela, Ricardo se queda, que a la velocidad que lo hacen abuelo ( llevan seis) no da para tanto viaje.

Hablamos de lo divino, de lo humano, de barcos, de fondeos, de achaques, de jubilaciones. En unas pocas horas, he tenido mas contacto humano con esta pareja que con otras en meses de convivencia. Nos hemos despedido amigos y espero que se vuelvan a cruzar nuestras derrotas.

Por la mañana vemos una icurriña en un barco de una flotilla. Una vasca joven que trabaja como guia de una empresa de charter por flotillas. 8 o 10 barcos de 26 pies que llevan a navegar por un par de dias a turistas que ¡¡jamas se habian subido a un barco¡¡

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