lunes

13-06-11 Recalar en Corfú

Corfú, Korfú, Kerkira, Nisos Kerkira, que de cualquiera de estas formas se llama a esta isla, la mas al norte del Hetanaso o grupo de islas griegas del Mar Jónico, es un punto ideal para quedar con amigos familiares o parejas que vienen a visitarnos.
Punto de llegada de ferrys que enlazan con Italia y Sicilia, Y aeropuerto propio la hacen ideal para establecer el punto de encuenttro de aquellos que se animen a pasasr unos dias en el barco  y por estas aguas del Jónico Norte.
Para los que vienen de fuera llegar no es dificil y para los que esperamos con los barcos, tampoco es complicado pues existen muchas opciones.
Las mas normales serán:
  1. El Super-mega-guay de la carísima y lejana y mal comunicada marina de Gouvia.
  2. El cutre atraque gratuíto en doble o triple fila del puerto viejo
  3. El aventurero fondeo al pié del castillo y recogida en lancha auxiliar
  4. El atraque en el puerto de Mandraquis
  5. El atraque en el NOAC (Club náutico de Corfú).
Nosotros para recoger a Jesús que viene de Logroño, Via Atenas Corfú, decidimos utilizar uno de los puertos que se situan a pié del Castillo

El situado al este es el de Mandrakis, y dispone de unas diez plazas para barcos de tránsito y un marinero de nombre Andreas te cobra 35 Euros por un 12 metros. Fondeo con mueertos propios del club y con agua y electricidad incluidos. Su mayor problema es que sobre el edificio del puerto hay un bar de moda y que cierra tarde despues de tener la música a todo volumen.

El situado al Oeste es el del Club náutico de Corfú , y dispone de unas veinte plazas para barcos de tránsito y un marinero te desierta a la hora de la siesta para cobrarte 40 Euros por un 12 metros. Fondeo con muertos propios del club y con agua y electricidad incluidos. Su mayor defecto que el acceso se hace a traves del foso del castillo y por la noche es un tanto siniestro.

Quiero hacer notar que la información de las guias suele ponerse al reves.

Nosotros intentamos entrar en Mandrákis, qu nes el que habiamos utilizado hasta entonces y no pudimos, pues estaba al completo y no quedó mas remedio que intentarlo en el Club, donde conseguimos el último sitio.

Esta situación se está dando en todo el viaje. Hay aparentemante mas barcos que otros años, muchos mas
 Desde cualquiera de estos puertos es fácil caminar hasta la parada de autobuses a través de la ciudad vieja que desde luego merece una visita a fondo y a la que se entra por las cercanias de un edificio pórticado muy parecido a los que cierran la Piaza San Marcos de Venecia
Nuestro amigo Jesús se presentó puntual y pasada la noche volvimos al puerto de Sivota en una travesía de nuevo tranquila y relajada, con mar como un plato y poco viento, casi como un anticipo de todo el tiempo que tenemos por delante según las previsiones.

3 comentarios:

  1. Psarantónis. Como no es posible informaros de la calidad y variedad de los músicos cretenses, y debo contar con mi `bervorajia´ incontinente/i os hablaré de mi favorito, de algun secreto modo, mi primo Antónis, epígono de una saga musical. Otro día os cuento de su hermano Nikos y de Loudovíkos, el 3º en discordia de Anóyia, un pueblo del interior en la sierra del Psiloritis. Antónis Xyloúris, con apellido, el siluro, de pez -psari-, un antepasado pescador -psará- de turcos y su nombre, dió en Psarantónis, Antonio el pescador. ¿Qué pesca? Musas y Musarañas, pesca ruido y furia y también soledades, quejíos, silencios y una ternura agreste de paisano, de kalós ánthropos, de buen hombre. Aquí no hay locos, ni oreja sin loco, pero sí Canto y Van Goch, pasión arrebato y huevo zurdo de Colón, el siniestro. Es para mí un músico comparable, salvando las distancias evidentes, cada uno en su mundo, a Héndrix, Marley o Camarón, pero vive y colea como el pez que es. Un hombre tan ensimismado, tan entregado a su arte que asusta. Todos vamos envejeciéndo - si leyera esto me crucuficaba y con un cretense no se juega-...Si se quiere asistir en directo a un espectáculo de posesión musical de una intensidad acojonante y una rareza difícil de explicar, ésta sí incomparable a la de aquellos y aquí al lado (el día que descubran la tonada asturiana nos invaden), si se quiere entender y sentir más profundamente a Creta, Psarantónis será uno de sus mejores mediadores, hay que verlo. "Es una experiencia religiosa", diría un cogao pijotero. Y sin la intervención de psicotrópicos, a no ser los legales de la tierra, el palio crassí, vino añejo o el tzikudiá, un orujo fino-fino ¡que no bebas!, ¡veas..! quería decir. Lo que tiene de enfático Psarantónis, sus ululaciones, sus oscuros vibratos, las descargas, los trallazos del siluro, es parte inseparable de la puesta en escena de un repertorio y estilo musical deudor de un teatro muy antiguo, visceral, casi olvidado. No es casual que el teatro griego conserve como pocos la solemnidad escénica, acompañada por una sonoridad majestuosa, un tributo al idioma, a la oralidad poética y a sus clásicos. Pero, a parte de su obra original, es un intérprete que se atiene al canon de la música tradiconal de la isla, donde es considerado un maestro: mantinades, syrtos, kontilés, ritzítika...;e incluso al cancionero cretense, con versiones del Erotókritos, etc. Escucharlo es asomarse al Idéon Antrón, el Antro de Ida, cerca de su pueblo, la cueva donde nació FEUS, como decía el mi guaje, pero no la gruta rel del Psilorítis, sino a la caverna antigua, a la oscuridad interior, al fondo del vaso, al pozu negro del Teach, a la deuda griega, a la fría desolación,¡al infierno morrocotudo!¡Y que no me hablen de rasca-rasca, a ver quién las raska mejor, una humilde lira y una voz de ultratumba!.
    Yasu Antóni, bré córi moú, kritiké!¡Abrazos, primo.
    Ramiro Rodríguez (Barbarhómiros).

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  2. La atribución del siluro al apellido Xyloúris no es etimológica. La palabra más cercana es Xýlo, madera y Xilourgós, carpintero, que no es peor oficio que el de psaratoúrkos y es más bíblico, aunque me quedo con el pez Antónis el pescador.
    Besos. Insomnio Persis Tente.

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  3. Tres noches lleva don Ramón el del bastón "ao redor de mín" como una desgracia traidora, tratando de zurrarme la badana. Esta noche se le unió un holandés desorejado de apellido Van Gogh. Entre las voces del arousano manco y barbudo, al que se le ve cansado después de la interminable persecución, y los alaridos aterradores del pelirrojo hirsuto, de los que sólo alcancé a comprender algo así como ¡gocho, gocho...!, estoy en un sinvivir que es el dormir con pesadillas. A este paso, cuando recalemos en Turquía, voy a llevar detrás
    "una caterva de zombis geniales
    queriéndome grapar los geni-ales".
    Los genios son presumidos y celosos de lo suyo, ¡teño medo y ya tóy vieyín pa éstes maratones!.

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