LAS PAGINAS DE MI BLOG

lunes

10-08-2011.- OTROS

De nuevo dejo que sea uno de los pasajeros el que tome el hilo de la narración, y será la última. aunque hay las de Oscar, Montse, Leire, Manuel.... y mas o menos todas en la misma tesitura, que nos llevan despues de vaguear durante el mes de agosto al eterno dilema de si dejar el barco en Grecia o volver con él a casa.
He aquí la narración de Josu, al que casi casi hacemos dejar de fumar
Hemos pasado una semana a bordo del Capitán Teach y nuestra única intención era disfrutar de la paz y la tranquilidad de la vida náutica y huir de nuestros respectivos estresantes trabajos, aunque sea sólo por unos días y además probarnos que seríamos capaces en un futuro de realizar nuestro sueño, tal vez imposible, de llevar una vida transmundista, embarcados en un velero y poder dar vueltas por los mares del planeta y disfrutar de ese bien, cada vez más escaso, en nuestro mundo de prisas, que es el TIEMPO.

Y la verdad es que nos embarcamos el lunes 8 de Agosto por la tarde en el puerto de Poros. Y digo por la tarde, pues en el hotel de Atenas en el que nos alojamos el día anterior, nos habían asegurado que dispondríamos de ferry con destino a esta isla a todas las horas en punto. Y la verdad es que no sé si será por nuestro inglés (bastante deficitario y que habrá que ampliar para enfrentarnos al mundo) o por la pachorra de los griegos, es que fuimos al puerto de Atenas cargados con nuestras "2 bolsitas de viaje", que después nos dimos cuenta que llevábamos ropa suficiente como para circunnavegar el planeta 2 ó 3 veces (para el que esté interesado que lleve lo justo y que no lo llene todo de "por si acasos"). Así que cuando fuimos a sacar los billetes, la amable señorita de la taquilla, nos comunica que el primer ferry disponible es a las 14,30 horas. Así que no queda mas que esperar y llegar a Poros a la achicharrante hora de las 16,30.

  • Con un sol de justicia y sin apenas viento, y acarreando "las bolsitas" nos encontramos con Alberto. En el barco nos esperaban Lola y otra pareja majísima de navegantes ocasionales, Montse y Oscar, que desembarcarían 2 días después. Sin más preámbulos y después de instalarnos en nuestro camarote nos pusimos rápidamente en marcha y ahí comenzó nuestro periplo, que de una forma resumida constó todos los días más o menos de la siguiente planificación de jornadas

  • Te levantas de la cama cuando quieres, sobre las 9,30. Para entonces Alberto ya ha hecho de todo, pero en absoluto silencio, para no molestar a su dormilona tripulación.
  • Acto seguido y para quitar las legañas, baño en un mar como una balsa de aceite y con una temperatura de agua, 29º C, que la verdad que no despierta mucho pero que se agradece.
  • Según te secas al aire, Lola ha preparado café y todavía casi chorreando te tomas una buena taza con unas galletas y nos ponemos en marcha hacia alguna cala para pasar el día.
  • Sobre las 11,00 Lola pregunta quién quiere desayunar y prepara tostadas con tomate rallado y aceite, fruta, etc. y más café.
  • En plena navegación se toman varias cervecitas para combatir el calor y si el viento lo permite y por supuesto no es de proa cerrada, se sacan las velas y si no navegación placentera a motor.
  • Se llega a la cala correspondiente con aguas azul turquesa  y baño tras baño, llega la hora de comer, indefectiblemente las 15,00 horas, porque como le decíamos a Lola que el Capitán Teach es como el chiste, en mi casa se foll... a las 9 estés o no estés, y aquí pasa lo mismo con la comida. Por supuesto que nadie se piense que se come cualquier cosa, sino gazpachos, escalibada, mousaka, etc. por supuesto que nada de bocatas, todo cosas refrescantes y ricas y que Lola se toma su tiempo cocinando y horneando mientras vamos navegando.
  • Después de comer, siesta va, baño viene y se pasa la tarde, hasta que hay que poner rumbo al puerto de destino para pasar la noche, casi siempre fondeados, porque los griegos todavía no han descubierto que sus puertos son anárquicos y desordenados, sin instalaciones a las que estamos casi todos acostumbrados en las marinas tradicionales y en donde para poder hacer agua, luz o gasoil te tienes que vover loco para encontrar al waterman correspondiente por las calles del pueblo. Si lo viesen como una buena fuente de ingresos y que tienen un país en el que el turismo náutico puede ser una permanente entrada de ingresos, otro gallo les cantaría, pero por ahora no es así.
  • Después de fondear, duchita, desembarco en el dinghy para hacer alguna compra para la cena y por supuesto la cerveza de rigor en tierra.
  • Una vez de vuelta al barco, se prepara la cena, siempre con fundamento y rico rico. Regada con vino de la sentina. Un poco de tertulia y a intentar observar las Perseidas. Después, y si el calor lo permite a dormir al camarote y sino en cubierta con el fresquito.

Y al día siguiente oootra veeez... pero puede que amenizado con diferentes pasatiempos, aprender a hacer nudos, o que se averíe el molinete y haya que izar el fondeo a mano. Pero como decía Alberto, "menos mal que eres vasco..."

Después de 7 días dando vueltas por Poros, Aegina, Porto Heli, Ydra, Espetses, Corfo, etc. disfrutando de unos paisajes maravillosos, y de una mar como de cuento, recalamos en Atenas y nos despedimos con harto dolor de esta pareja tan simpática, que nos han hecho disfrutar de su barco, de sus conocimientos náuticos y de su forma de vida, como si nos cociéramos desde siempre."

Y así fué pasasndo todo el mes de agosto, con Oscar y Montse, que me deben una crónica y una visita, Una pareja, Leyre y Manuel que solo pudo estar tres dias con nosotros en su periplo por Grecia y muchos muchos buenos ratos que nos animan a seguir con este tipo de vida mientras gocemos detan gratas ompañias, pero se acaba el verano y solo queda volver a casa.






    01-08-2011.- ROBERTO

    Durante los días 1 al 22 de agosto tenemos el barco lleno de invitados, con los dos camarotes al completo casi todos los días y esto para nosotros supone una novedad, ya que nunca hemos tenido cuatro personas con nosotros.

    Además de todos los que vienen no hay ninguno que tenga experiencia de navegación y como las previsiones meteorológicas para agosto en el área de la cicladas es de vientos muy fuertes, decidimos quedarnos a vaguear por la zona del Argosarónico, que acabamos de recorrer.

    Nuestro miedo resultó infundado. Hemos pasado los días mas fenomenales de los últimos tiempos, ya que todos, sin excepción, han sido magníficos compañeros de viaje, se han integrado a la perfección con nosotros y con sus compañeros de travesía y el ambiente a bordo ha sido de lo mas agradable que recuerdo.
    Nuestro mas madrugador de esta etapa ha sido Roberto, que nos ha localizado por una web de viajes aventura (¡¡) en la que alguien ha escrito sobre nosotros. De ahí al blog y ...

    Roberto es de esas personas de las que te quedas con ganas de conocer mas a fondo y de las que siempre me gustaría llevar en el barco. Pero siguiendo nuestra costumbre dejemos que sea él el que nos cuente sus impresiones.

    Cuando Alberto me pide que cuente mis impresiones sobre los días a bordo tengo dificultades en ponerme a teclear porque lo primero que me aborda son montones de imágenes que me vienen a la cabeza sin orden y no sé por dónde empezar. Contar el recorrido que seguimos, el nombre de las islas, las calas, los puertos, los fondeos…resultaría tedioso por mi parte. Poros, Hidra, Spetses, Ermioni, Porto Heli, Nauplia…Todo eso se lo dejo a Alberto, que hace unas amenas descripciones en cada post de este blog. Prefiero compartir algunas imágenes que han quedado en mi memoria. Seguro que dan una idea más acertada de cómo viví esta experiencia.
    Lo primero que recuerdo es aire bohemio de Alberto con su sombrero de paja y la sonrisa de Lola cuando nos encontramos en el puerto de Egina. Unas horas después de aterrizar en Atenas ya estamos fondeados en una preciosa cala con las aletas, las gafas y el tubo puestos. Después nos esperaba una fantástica comida preparada por Lola y navegación a vela al atardecer. Y era sólo el primer día.
    Recuerdo salir una mañana por la bocana de Zea Marina, en el Pireo,  a mar abierto y soltar la mayor. Recuerdo ver cómo ésta comienza a recoger el viento e hincharse, miro el horizonte despejado y lleno de luz y siento en ese momento que sólo por esta imagen ha merecido la pena venir hasta aquí.
    Recuerdo como fondeados cerca del cabo Sunion nos ponemos a comer sabe Dios qué delicioso plato preparado por Lola mientras a nuestro alrededor cae un chaparrón y tratamos entre risas que la comida no se acabe mojando.
    Recuerdo los ratos pasados sentados en la proa con los pies sobre al ancla mientras navegamos y dejo que la brisa me acaricie y el paisaje que nos rodea y que atravesamos vaya penetrando dentro de mí.
    Recuerdo las montañas del Peloponeso desde el mar; y el cielo estrellado y el agua en calma por las noches cuando todos están en sus camarotes y se oye solo el silencio; y el refrescante primer baño a primera hora de la mañana; y pasar junto a islotes cuyo nombre no conozco ni me importa mientras nos tomamos un magnífico aperitivo.
    Recuerdo asombrarme al comprobar que la zodiac también tiene ancla y ver a través de mis gafas como Alberto recoge erizos sumergido con la agilidad de un pescador de esponjas.  
    Recuerdo no poder parar de reírme por las tonterías que Oscar y yo nos decimos en el salón mientras recogemos los platos de la cena y arriba, en la bañera, Lola, Alberto y Montse no entienden nada de lo que está pasando abajo.
    Recuerdo lo que me costó hacer bien un ballestrinque, el más sencillo de los nudos, y mi frustración por no haber aprendido a hacer el as de guía. Alberto, siento que tus esfuerzos en el mundo de los nudos haya sido en vano. Al menos hemos aprendido otras cosas, por ejemplo, los metros de ancla y cadena necesarios en un fondeo o la colocación de las defensas al atracar en puerto. Ahora ya sé que cazar un cabo es tirar de él y qué significa navegar amurados a estribor. Así que todo no está perdido, todavía es posible que hagas de mí un hombre de mar.
    Recuerdo haber aprendido también otras cosas útiles. Por ejemplo, que el mar,  la barbacoa y un buen congelador a bordo no están reñidos. Y si no que me pregunten cómo estaba esa carne de Ávila que había estado durmiendo congelada toda la travesía del Mediterráneo hasta que por fin la hicimos acomodo en nuestros estómagos. Por no hablar del estofado de buey.
     Y ya que la cosa va de comida, especial mención merecen mis recuerdos culinarios. Y en eso tiene mucha culpa Lola, siempre preocupada por que no nos faltara cerveza fría en la nevera. Recuerdo su estupendo gazpacho, el clásico y el de Antequera, los boquerones, el té a la menta, etc. La musaka griega simplemente espectacular. Bueno, también riquísima la escalibada de Montse y la tortilla de patata de Oscar. Y para ser justos, el estofado de buey fue obra de Alberto. Cocina de tres estrellas Michelin en el Capitán TeachRecuerdo la maravillosa cala de la isla de Spetses: el agua transparente, los pinos cayendo hasta la orilla del mar, el cielo azul, la iglesia blanca en el cabo.  Me toca hacer la comida con Oscar, así que los dos nos quedamos a bordo mientras los demás se van con la zodiac y estoy nervioso porque quiero acabar cuanto antes para sumergirme y empaparme de ese lugar.
    Recuerdo los muchos momentos de conversación en cubierta mientras tomamos un té o un café recién hecho a primera hora de la mañana, ya navegando, la brisa nos acaricia y el capitán nos cuentas sus aventuras y desventuras dentro y fuera del mar. Y no son pocas. Normal, no se podía esperar otra cosa de un asturiano andaluz. JRecuerdo dejar ya el barco, coger el ferry a Atenas y echarles de menos: a Lola, a Alberto, y también a Montse y a Oscar. Y recuerdo pensar mientras miro por la cubierta ya cerca del Pireo que no me he sentido un pasajero en el Capitán Teach, sino un miembro de la tripulación. El barco en esos días fue mi hogar. Gracias Alberto y Lola.
    Me encantó navegar con vosotros. Sé que repetiré la experiencia.
    ¡Buena mar allá donde estéis!

    A Roberto se le ha olvidado incluir en la lista de comidas su Bacalao al Pill-Pill, uno de los mejores que he comido nunca, con una receta de su familia que es mas que de sobresaliente.

    Os dejo también una foto sacada esos días de hasta donde tiene que llegar la imaginación para poder pasar la noche en algunos puertos de Grecia en Agosto , Como podéis ver cualquier sitio es bueno