viernes

18 julio 2014 BAJADA AL INFIERNO (2ª Parte)


      Cuando escribo sobre esta entrada, lo hago tranquilamente fondeado en la isla de Vulcano y han pasado casi 20 días del incidente y todo se está minimizando y asumiéndose como una mas de las cosas que entran dentro de lo posible si se viaja en un pequeño barco en esos grandes mares.

      No ha sido fácil asumirlo y entiendo que haya muchas personas que abandonan esta afición ante el cúmulo de cosas que pueden ir minando la moral de cualquiera.

      El causante este islote, en la parte nordeste de Meganissi, y al que en muchas ocasiones hemos ido a bucear y que tiene sus buenos 30 metros de largo.


      Pero la historia de este día no arranca en el, sino que empieza ya de mañana en el puerto de Mitika.

      En el momento de salir del atraque, Lola que viene de la proa, pisa mal y al intentar agarrarse al guarda-mancebos lo hace por el hueco de acceso lateral que está abierto y cae al agua haciendo un clavado digno de un saltador olímpico, bichero en mano incluido.

      Susto por mi parte que paro el motor y la veo salir riendo y agarrada al bichero y nadando tranquilamenmte o al menos eso parece.

      Para recogerla hay que bajar la escala y para ello mover la zódiac y todo ello en medio de un puerto en que apenas cabe nuestro barco, donde además hay un estúpido italiano (como no) con una "gomona"  que pretende salir y que me increpa por no dejarle vía libre, sin hacer el mas leve intento de ayudar.

      Un inglés de un barco atracado me dice que no baje la auxiliar que el va a por Lola y salta a su auxiliar y
saca dos ridículas palas de juguete con las que intenta remar, sin apenas poder mover la barca de su sitio y mucho menos acercarse a Lola, que ha comenzado a nadar y llega al barco por sus medios. No ha perdido ni las chanclas que llevaba puestas.

      Yo me he llevado un gran susto, pero no se ha hecho daño, ni se ha golpeado y el agua estaba a unos 29 grados deliciosos para un baño.

Rumbo a nuestra base de Abeliki donde pensamos ver las carreras de fórmula I del fin de semana. Mar como un plato, cero viento, cielo azul... Una visita a un pequeño puerto que hay en el norte de Kálamos

 
       Y rumbo directo a nuestra cala que está a menos de seis millas de distancia. Piloto automático y motor a mil vueltas para que recargue al máximo posible las baterias. Nos movemos a unos seis nudos de velocidad.

      Yo me bajo a trabajar un rato al ordenador y Lola charla con el WhtasApp con su familia. Lo siguiente que noto es un choque violento, que el barco se levanta de proa y Lola que grita asustada ¡¡Alberto, Alberto, hemos chocado!!

      ESTAMOS EMPOTRADOS EN UN ISLOTE Y LA PROA SUBIDA ENCIMA DE UNA ROCA

      Consigo que el barco salga hacia atrás y se desprenda y me tiro al agua a ver los daños. Hay heridas en la proa, no demasiadas para el golpe que hemos dado, deslaminación en una zona y una perforación del casco en la que se ha quedado incrustada una piedra que afortunadamente hace las veces de tapón.

      Pero tenemos una vía de agua. Por la parte del camarote de proa entra un pequeño chorro de agua que es controlable con cubo y fregona. No hay acceso por dentro al golpe pues está debajo del depósito del agua.

      En las cercanias de nosotros hay un barco español (Gracias Vicente) que nos da teléfonos de un varadero cercano entrando en Nidri a unas siete millas. y un nobre mágico TAKIS.

      Recuerdo que Fernando del RalipV me ha comentado algo de un español que trabaja por la zona, Le llamo y me suministra un nombre y un teléfono de un tal Jesús (Gracias Jesús), que aunque no está por la zona, llama la Varadero para que me esperen y me dá un nombre de un tal Geraximus, que resultará ser el hijo de Takis.

      La hora y media que tardamos en llegar al varadero es angustiosa y Lola en uno de los traslados de agua resbala y se cae con tan mala fortuna que se dá un golpe contra el canto de la puerta y se hace un hematoma muy feo en un costado. Es posible que se haya fisurado una costilla

      En el varadero hay una rampa y un tractor y ni tan siquiera nos dejan bajar del barco, En cinco minutos estamos sobre tacos y evaluando daños




      Hay un deslaminado fuerte en una zona y el boquete llega al interior, y efectivamente la piedra ha servido de tapón. Afortunadamente la piedra se ha clavado justo por delante de un mamparo que ha detenido su avance rajando el poliester, lo que hubiera sido muy probablemente el final de nuestro barco.

      Takis, (un personaje que merece el solo una entrada en el blog)  con sus setenta años a cuestas comienza el trabajo, primero lijando con la repasadora, llegando incluso al Foam intermedio, y descarnando hasta que termina la zona deslaminada y profundizando hasta donde es necesario y dejando secar bien toda la herida.

      Comienza a las ocho de la mañana, aparece y desaparece como si fuera un espíritu, pero el trabajo avanza sin pausa, aunque dando el respeto necesario a los tiempos de secado entre capas y así se van sumando una detrás de otra no menos de siete capas de fibra de vidrio, sobre una base de dos componentes con la que selló las partes de foam que quedaron al descubierto.


      En una de nuestras innumerables cervezas, me cuenta su vida y me enseña sus tesoros en una barcaza que hace las veces de taller y donde hay un poco de todo. Y me calma contándome que no soy el primero de este año ni mucho menos, que ya lleva reparados unos cuantos este año y que me seguirán unos cuantos mas.

      Su área de trabajo, que no su propiedad, es un varadero conocido de algunos navegantes españoles que dejan aquí sus barcos todo el invierno, como Vicente y Jesús a los que he hecho mención o Joseba del "Alysio", que hemos conocido hace pocos días y que se ha acercado a saludarnos y desearnos ánimo para seguir.

      Pero muchos parecen barcos de otras épocas, con muchos años encima y la cercanía y presencia de otro tipo de varadero, me hace preguntarme si no será aquí donde vienen a morir los buenos barcos, esa pregunta que todos nos hacemos de donde terminan su vida nuestros compañeros de aventuras.


      Varias capas después, de Gelcoat, protector de dos componentes, imprimaciones de eposit y una patente espesa como el chocolate, el barco recibe la autorización de Takis para ir al agua.

      Y probamos un nuevo engendro para mover barcos, esta vez simplificado al máximo, con una plataforma hidráulica arrastrada por un simple tractor ( no tan simple pues es un Lamborgini), nos devuelve al agua. No sin antes haber liquidado el trabajo a Takis mas bien barato para la panzada de trabajo que se ha dado y en fin de semana y pagar la factura mas gorda que he pagado nunca por una varada con un importe de casi 700 Euros, cuando en la superlujosa marina Gouvia de Corfú hemos pagado 591 Euros.

      De todas formas poco ha sido para lo que pudo ser.


      Y mis mayores gracias a Takis y a su familia. María, su esposa, que hace las veces de oficinista y maneja los ordenadores, y Geráximus, "rabit" entre los D.J. su hijo.


jueves

17 julio 2014.- Puerto de Mithika





      Nuestra derrota hoy nos lleva bordeando el continente de nuevo hacia las costas de Kastos, pasando por una gran cantidad de pequeñas playas, y construcciones aisladas y las siempre presentes capillas ortodoxas.

      Según nos han comentado antes de hacer ningún tipo de construcción de un nuevo asentamiento, hay que construir la capilla y eso justificaría su gran número , aunque otras deben sewr las justificaciones de que casi todas estén cerradas.


       Volvemos a fondear en una de las playas de Kastos donde comemos  y nos bañamos, aunque no es sitio para quedarse, El fondo son Posidonias y lajas de piedra. lo mejor para salir garreando cuando menos te lo esperas.


      Hay también otras formas de llegar a estas playas solitarias y otras formas de disfrutar de ellas , incluso de pasarse de rosca.


      Y hablando de capillas, esta es para mi la mas encantadora del Jónico. Cara nordeste de ASKATOS


      Y llegamos al pequeñisimo puerto de Mithika, sin idea de poder quedarnos, dada la hora, pero con idea de hacer algunas fotos y... queda un hueco que con ayuda de un calzador permite colocar nuestro barco abarloado al muelle.


      El pueblo es un encanto y nos recibe con una red de Wi-Fi libre y potente, la única que hemos encontrado este año y la saboteamos a modo y nos vemos en directo unn telediario español y un programa de Master Chef.


      Merece la pena darse una vuelta por este pueblo, pueblo, que aparte de sus tabernas dando al mar, tien unas calles mas al interior con mucha vida y buenos  y abastecidos supermercados.

      Y en una de esas tiendas, encontramos al carnicero dedicado a la preparación de unos "Pork Sulaki", unos pinchitos de los que siempre me había llamado la atención lo bien tallada que viene la carne en porciones todas iguales.

      El secreto es ese molde desmontable y el gran cuchillom eléctrico que maneja el carnicero con gran soltura. Una docena por seis euros (mas o menos un kilo), de las que convenientemente  e irreverentemente aliñadas con especies morunas (No me imagino a un moro comiendo pinchos de "Halufo") son una buena ocasión para utilizar la barbacoa del barco.


miércoles

16 julio 2014 Puerto de Atakos

       Nos toca hacer agua y un poco de compra de fondo, leche UHT que no necesite refrigerador, cous-cous, dificilisimo de encontrar en Grecia, verduras y demás.

      Un buen puerto para ello es es Atakos, en el continente y donde embarcan mercancías para las islas adyacentes.

      Hay que llegar temprano, pues es un sitio apetecido y no hay demasiadas plazas de amarre. Tampoco es un sitio para quedarse mucho, ya que la entrada y salida del ferry mueve mucho el agua.


       Se trata de un pueblo que vive bastante de espaldas al mar y mas del comercio de ser base para las compras de los isleños, pero eso no quita para que hayan aprendido pronto las picarescas para sacarles unos euros a los "Guiris" de los barcos. Y, también hay que decirlo, para que los "guiris" no se aprovechen de ellos.

      Veamos un ejemplo. WiFi Free. Cada local, bar o taberna, tiene un anuncio de su Wifi, pero todos están protegidos por códigos complejos, incluso difíciles de romper con programas de haker muy sofisticados. El código te lo dan una vez has hecho una consumición en el bar. Entonces te encuentras que esa señal que llega de su router y que se anuncia como muy fuerte, es solo la señal del router, la conexión a Internet es muy lenta y además has de compartir el escaso ancho de banda con los demás "inquilinos".

      Y si te habías hecho la ilusión de que como tu barco está a pocos metros de la terraza en cuestión, todo es cuestión de dejar descargando lo que sea (22 kb/sg), la señal está preparada para que no salga de la terraza y desde el barco es misión imposible. Pero además, para evitar en cierta medida abusos, el router se reinicia cada media hora o menos, impidiendo completar la descarga de algo que tenga mas de un par de megas.



      Y es que la calle que separa las terrazas del muelle es una frontera que crea litigios constantes.

      Veamos el caso del agua. Para empezar la calle está abierta al tráfico durante la mañana y es sitio de paseo de los lugareños por la tarde. Pero además el servicio de agua que te dá el tabernero, con su goma no lo es de su local , sino de las tomas de agua del riego de los jardines de la ciudad. Así que cada vez la manguera entra en un barco, empiezan las protestas de los paseantes, que se mojan con los imnumerables poros de la vieja manguera o con el charco que dejan estos en el suelo.

      Un anciano pescador, al que el tabernero tachó de loco, protestaba por que primero le habían condenado a poner su barco en un sitio del puerto lejano a su casa, para dar servicio a los yates, que solo dejaban ganancias a los propietarios de las tabernas, ninguno de la localidad, y muchos no griegos, y que pagaban sueldos miserables a los empleados. Y ahora el agua que en definitiva lo pagaban ellos, para beneficio otros.

      Así todo con nocturnidad y alevosía se puede hasta conectar electricidad, pero ya no es el pueblecito encantador de hace años y es posible que en el futuro desaparezca este punto de repostaje y haya que recurrir a la cuba de agua a seis euros llenar los depósitos, (400 litros en nuestro caso)


      El interior del pueblo es como tantos otros de Grecia, donde llama poderosamente la atención el tema de las aceras, no ya inapropiadas para cualquier persona con minusvalía , sino para el mas común de los mortales.

      Postes, zanjas, cambios de anchura o de nivel, cubos de basura, incluso aparatos de aire acondicionado y almacenes impiden circular por ellas. No os digo nada de arrastra un carro de la compra. Hay que hacerlo por medio de la calzada, que tampoco es ningún poema


  En el pueblo hay de todo un poco, tres grandes supermercados , muchas fruterías, carnicerías, panaderías y pescaderías , mas o menos surtidas y -por cierto- ni un solo producto español en las alacenas, incluso en apartados como vino y aceite en los que según dicen somo líderes.


       Y un día a la semana un mercadillo, como cualquiera de los que vemos por nuestros pueblos, con las mismas cosas y casi las mismas caras que en ellos. Me pregunto si no serán los mismos, o tal vez es que son almas en pena de grandes comerciantes, en su particular purgatorio, aunque desde luego yo no les compraría unas "preferentes" ni a estos ni a aquellos.

      Y una advertencia de nuestro "loco pescador", cuidado, hay muchos rumanos, sustituyendo al "Gypsy" de antaño por esta nueva tribu de nómadas.

      Una vuelta para establecer los precios y luego a comprar en los camioncillos de cosecheros directamente, que son de mejor calidad y no han visto ninguna cámara, Tomates a 0.80, Sandias a 0.35, judias verdes a 0.65 y un buen basilisco (Albahaca) para espantar los mosquitos.



lunes

14 y 15 julio de 2014.- BAJADA AL INFIERNO (primera parte)

      Dedicado a Alfredo y Senda del Matira.

      Esta es una entrada en la que voy a aportar pocas imágenes, pues aunque he buscado por Internet algo para ilustrarlo, no he dado con nada que pueda describir lo vivido, así que he de recurrir a la palabra.


      Nos hemos dirigido al sur, hacia el continente, a una cala recomendada por Fernando del Ralip V a ver si entre tanto calman un poco los vientos en el Peloponeso, que nos tienen un poco paralizados en el Jónico Central. Se trata de una cala en la que según la referencia encontraremos erizos, almejas y alguna ostra. Toda una tentación, aunque es una zona que ya hemos visitado y nonos gusta demasiado pues está llena de piscifactorías que en nuestra opinión huelen mal y enturbian el agua, con el agravante de que están en las mejores ensenadas destrozando su uso para otros fines.

      La cala en si es bastante protegida y el fondo es una capa de fango en toda su extensión. Decido fondearme y cogerme a tierra por la popa. Largo cadena, unos sesenta metros y...

      Por segunda vez en mi vida me salta el grillete de conexión que vende "Acastañage disfunción" entre tramos de cadena y el barco queda suelto de proa, dirigiéndose rápido a las piedras de popa. No me queda otra que cortar los cabos de amarre a tierra y poner el motor hasta que puedo engalgar un ancla "delta" que llevo de respeto al tramo de cadena que ha quedado en el barco. En el agua han quedado mi Rodna y cincuenta metros de cadena de acero inoxidable.

      Llevo botellas de buceo y equipo, que me pongo y con un cabo de 5 mm del que llevo 200 metros y que Lola sujeta en la proa me sumerjo, avanzando por la cadena hasta llegar al ancla nueva, muy decepcionado por lo que voy encontrando. Los últimos veinte metros están hundidos en el fango y solo al tacto y hundiendo las manos en el cieno puedo seguirla. El ancla está prácticamente desaparecida de enterrada que está.


      A partir de este punto empiezo a hacer arcos cada cinco metros que Lola me va soltando a mis señales (dos tirones del cabo). Nado a mas o menos un metro del fondo para no enturbiar mas el agua y por si queda alguna señal de una linea que indique donde puede estar debajo la cadena.Me muevo mal, muy mal, pues con las prisas no he ajustado bien la botella y el chaleco me gira sobre la espalda, se ha escapado el latiguillo que infla el chaleco y voy poco lastrado. Un suplicio.

      Casi cuando he perdido la esperanza de encontrarla. veo que el tramo donde ha partido ha caído amontonándose uno encima de otro y sobresalen del fondo cuatro o cinco eslabones. Puedo atar el cabo guía a la cadena y salir a la superficie y ver a un gabacho"voluntario" que desde una auxiliar de juguete trata de izar la cadena, con el peligro de romper el cabo guía, le pido que me ayude a mi, que voy un poco asfixiado y deje la cadena en paz. Intentando acercarse me golpea tres o cuatro veces con la auxiliar, con lo que me dirijo al barco nadando en superficie.

      Amarro un cabo de 10 mm a la cadena caída y con el cabrestante del molinete recupero el extremo que uno con un nuevo eslabón al tramo anterior, saco ambas anclas y vuelvo a fondear, amarrado a tierra con los cabos que he cortado unidos por nudos a los tramos que han quedado en el barco.

      Afortunadamente había muy poco viento, no nos hemos ido contra las piedras y puedo pasar el resto del día durmiendo, pues me he agotado mas de lo que esperaba. Mis casi setenta años ya no dan para tanto.

      A la mañana siguiente, suelto los cabos de popa y Lola se va a la proa y levanta el ancla y nada mas terminar esta habitual maniobra...

      El barco escora casi quince grados por un golpe de viento y comienza a llover. La ventolera es tan fuerte que tengo que salir de popa de la cala, pues no me deja meter la proa al viento.


      La velocidad del viento sigue subiendo y pasa ya de los 40 nudos, la lluvia se ha transformado en granizo, y la oscuridad que nos ha rodeado se transforma en una niebla cerrada que no nos deja ver ni la proa del barco.

      Al abandonar la ensenada las olas empiezan a saltar sobre la cubierta, hacemos solo dos nudos y medio contra el viento y estamos a 12 millas en esa dirección del único refugio que conocemos o a 30 millas si damos la popa al viento, y este sigue subiendo y ha llegado a los 52 nudos

      La mejor opción es volver a la Cala de donde venimos que tiene un buen agarre y está protegida, pero no sé donde está. Tan solo puedo seguir la traza de la derrota que hemos seguido al salir.


      Casi no puedo hablar, estoy muy preocupado y el frío, vestido con bañador y camiseta se me ha metido por todos los poros del cuerpo y tiemblo como un flan. Lola me da un chándal de invierno y pronto queda empapado. Lola me hace un te que me tomo casi hirviendo y llegamos a la cala donde calma el mar , el viento baja a 25 nudos y empezamos a ver las piedras de la costa (unos 50 metros). Fondeo con 45 metros de cadena, ya que jamás me volveré a fiar de uno de esos eslabones partidos y me derrumbo sobre una colchoneta.

      Junto a nosotros, en un barco a motor alemán, bailan, dentro de la cabina, dos parejas una música que no escuchamos.


      Y me acuerdo del Matira, que me contó una experiencia similar de tromba atmosférica y que ha decidido no volver nunca jamás a Grecia y por eso la dedicatoria.

Dia completo.

domingo

13 julio 2014 de Kalamos a Kastos


      Salimos de Kalamos escapando de un barco de bastantes metros de eslora, y con casi tantos años como metros, un barco anodino y mas bien feo, que ha atracado dando la popa al muelle por fuera del puerto y que mantiene encendido todo el día y la noche el motor para poder tener el aire acondicionado encendido.

      En el pantalán se hacen planes para asesinar al patrón que nos ha dado la noche con sus estertores y malos humos.


      Seguimos la costa hasta llegar a la playa que anuncian en el puerto y para la que hay una carretera que primero sube al pueblo y luego desciende, y a la que era nuestra intención ir en la auxiliar.

      En el trayecto, y a la vista de de las casas cercanas a la orilla, se vé claramente algo que descubrí en la tipología de esas casas, y es que la cocina y el aseo están separadas de la vivienda y construidas encima mismo del agua, lo que me hace pensar en un sistema de evacuación de aguas fecales un tanto rudimentario y barato.Los dias de temporal se puede utilizar para baños inguinales por aspersión

   
          La playa en cuestión parece acogedora y establecemos cita para volver en el futuro, aunque en general las playas de Grecia son un tanto incómodas, pues no hemos encontrado ninguna de arena y solo de piedras y cantos rodados que a lo sumo llegan al calibre de la "almendrilla"

      Desde luego que no fue Esculapio el que ideó lo de los paseos por la orilla con las piernas dentro del agua, que aquí pueden suponer un esguince con facilidad
 

      Llegamos al puerto de Kastos y por primera vez en estos años conseguimos sitio en el muelle y nos entretenemos en el espectáculo de las flotillas fondeando con lineas a tierra, que afortunadamente se resuelve con buena voluntad. muchos chapuzones , muchos gritos y varios pies llenos de púas de erizos.


      Una vuelta por el cuidado pueblecito, que como podeis ver mas abajo -y ya conté anteriormente- no tiene servicio de recogida de basuras, nos muestra un compendio de los colores de Grecia, las mas modernas técnicas de reciclado, como las luminarias que marcan el camino hasta un concurrido bar en la costa y la protesta ciudadana en la forma de colgajo para poste de la luz