martes

28 y 29 de Julio.- Mourtos-Syvota y Corfú


      Dejamos atrás el rincón onde hemos pasado la noche y seguimos ganando norte. No llevamos prisa y nos acercamos hasta Parga, pero al entrar en la ensenada cercana donde solemos dejar el barco se me ocurre conectar a Internet y mirar la Meteorología, que presagia vientos bastante fuertes del Norte y temiendo otra ceñida como la de ayer nos saltamos esa escala y nos dirigimos a Mourtos Syvota, un grupo de islas de aguas transparentes y donde hay un puerto que es uno de nuestros preferidos.


      Empiezan a aparecer las embarcaciones a motor de todo porte que anuncian Agosto con todas sus consecuencias, entre ellas la de tener que convivir (malamente) con este tipo de embarcaciones, que debido a su francobordo tan alto y su poco calado se mueven en los fondeos de forma absolutamente diferente a los veleros, defecto que comparten con los catamaranes que tampoco saben estarse quietos y bailar a nuestro compás.

      Sybota está hasta la bandera y no hay sitio en la dársena norte y a duras penas  conseguimos encajar el barco popa al sur y con la proa hacia el posible mar que pueda arrastra el viento, que poco a poco va arreciando de intensidad, hasta la llegada de un chubasco que descarga una fuerte tromba de agua, cosa que se agradece pues endulza el barco.

      Sesenta metros de cadena en el fondo de menos de seis metros nos mantienen firmes y no cedemos ni un centímetro, hasta que con el paso de las horas pasa el frente y nos deja un estupendo y colorista atardecer.


      Lo cierto es que ese color rojizo del horizonte anuncia mas viento.. Hay muchos barcos dando vueltas y tratando de encontrar un refugio para pasar la noche, pero no queda ni una plaza libre.

      En este puerto es uno de los pocos en los que hay electricidad, aunque hay que saber encontrarla, ya que las tomas están escondidas en las patas de los bancos del paseo que discurre junto al muelle. Cuando mis vecinos me miran sacar cables y conexiones, me miran un poco con aire de suficiencia, como diciendo, ¿que pretenderá el Espàñolito?.

      Pero en cuanto me ven enchufar, raudos como una centella (joer que lírico estoy hoy) saltan de sus barcos y tratan de ocupar los enchufes libres, aunque luego no les hace gracia que pase el responsable del puerto y pida seis euros por la conexión.


      Al día siguiente nos dirigimos hacia Corfú, en concreto al puerto de Mandraki, bajo la muralla, pero antes tenemos una nueva avería. Esta vez es la driza de la mayor la que se rompe a la altura del tope del mástil y nos obliga a sacar los cuatro gigantescos sables verticales, uno de ellos mas largo que el barco y recoger la mayor.


     Una nueva gaza y la driza queda lista para ser colocada en su sitio, pero hay que meter una guia desde lo alto del palo y es algo que nosotros no podemos hacer. Lola, experta espeleóloga y que es quien se sube al palo, no está en condiciones de hacerlo y a mi me da tal clase de terror, que la última vez que lo intenté me quede abrazado al palo sin poder ir ni arriba ni abajo con los pies a la terrible altura de ...¡¡ treinta centímetros por encima de la botavara!!. Tan solo unos no demasiado suaves golpes con un martillo de goma permitieron a mis tripulantes hacerme soltar el abrazo al mástil.

      Confiamos en que Bruno ( al que yo me empeño en llamar Oscar) y llega mañana para acompañarnos sea un buen escalador.


      Mandraki, no es el sitio ideal para subir a un palo, pues el atraque se hace a un espigón que sobresale poco mas de medio metro del agua y el constante tráfico de barcos de todo tipo, mantiene sus aguas en perenne movimiento.

      Pero mañana será otro día

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesan mucho tus comentarios.

Puedes ponerlos aquí