jueves

24 julio 2014 Un Paseo desde Abelique


      De nuevo volvemos a Abelique en Meganissi con un tiempo atmosférico muy en consonancia con nuestro ánimo, Gris, frio, lluvioso.

      En un acto reflejo del mas puro masoquismo volvemos a las cercanías del islote que ha estado a punto de acabar con nuestros sueños de siempre y nuestros planes de futuro.

      Necesitamos caminar, pensar y asumir nuestro accidente, sopesar los fallos en la navegación que nos empotraron contra la roca y los reflejos que nos han permitido salvar el barco. Es algo que nunca mas debería de ocurrir y si ocurre debe estar protocolarizado para salvar lo máximo.


      Lo que si se va asentando en nuestra alma es la firme decisión de continuar con nuestros viajes en el futuro asumiendo que solamente no tienen contratiempos los que limitan su contacto con el mar a esporádicas salidas al rededor del puerto de base, fase de esta afición que ya hemos superado hace muchos años.

      la costa norte de la isla de Maganissi está formada por una serie de profundas bahias que son lugar de fondeo de gran cantidad de embarcaciones y que en laa temporada de verano ofrecen una buena protección a casi todos los vientos.

      Las diferentes calas están conectadas por carreteras locales y una red de atajos y vericuetos que apenas presentan pendientes y son muy cómodas de pasear, así que saltamos a tierra  con la auxiliar y seguimos los caminos hasta llegar a una de las bahías desde la que podemos ver el islote de marras


      Hay todo tipo de barcos fondeados y amrrados a tierra por popa, un sistema muy utilizado en Grecia y son embarcaciones que en su mayoría no son de Charter.

      ¿Que como sé que no son charters? Muy sencillo. Hay un "aspecto" en general de los barcos que denotan esta pertenencia al mundo de los Trasumantes, Oceanautas, Transmundistas y otras decenas de nombres con los que se trata de encadsillar a los que vivimos largas temporadas en el barco.

      Paneles solares, generadores eólicos , pescantes, gruas, trinquetas... Ropa tendida, bicicletas en cubierta, Que se suma a un cierto olor a barbacoa al caer la tarde. Pero sobre todo se nota en que las tripulaciones de estos barcos suelen estar formadas por parejas de edad madura y raramente acompañados de mas personas.

      
      La visión del entorno, De un lugar que parece inventado para llegar, aunque no sea mas que un sitio para descansar en la busqueda de nuestro particular e interno Itaka y este razonamiento de que son parejas que en muchos casos superan nuestra edad cronológica, nos afirman en la idea de seguir adelante desde mañana mismo.

      Esta noche, cuando volvemos a nuestra cala, al meternos en la cama, pedazos de poesías que hablan de caminos hechos al caminar o músicas cuyas letras  nos inducen a sacar enseñanza de las piedras con las que tropezamos, Y esta ha sido todo un curso de Universidad.

      Con una sonrisa tanto en la cara como en el alma duermo por primera vez en dias sin sobresaltos,


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