jueves

24 al 27 de Junio de 2010 “AJO Y AGUA”

Por la mañana levantamos el fondeo, recogemos la línea de popa y abandonamos la cala para dirigirnos hacia una playa que al parecer nos dejara a menos de doscientos metros de las ruinas de Teos, pero al llegar a la zona en cuestión no vemos ni el fondeo ni las ruinas. Tan solo una playa abierta, que viene marcada en el derrotero como buena protección en caso de Meltemi.


Así que nos dirigimos hacia la bahía de Sigaçik para fondear cerca del puerto.

Pero se va a acabar nuestra suerte de este año. Enganchamos un cabo, de no más de dos metros, que estaba flotando y de más de una pulgada de grosor con la hélice. El golpe es brusco y el motor se para en seco.

Como es habitual esto pasa justo en la embocadura de la cala y hay que sacar velas a toda pastillas, que habíamos recogido hace unos pocos minutos.

Vemos salir el cabo por la popa, y tirando de la puesta en marcha el barco arranca, punto muerto y marcha adelante y todo va bien, pero la marcha atrás no quiere entrar.

Baño y vistazo confirman que no hay nada enganchado. Los movimientos de la hélice son correctos y gira libre.

Una mirada por dentro a ver si se ha movido el cable del “morse” y una sospecha que poco a poco se adentra en mi cerebro ¿Cuánto tiempo hace que no cambio aceite de la cola? No lo he hecho en todo el viaje. Al sacar el barco en Fuengirola, se quedo sin hacer por problemas de tiempo en el varadero. Llevo una lata sin abrir de Aceite para cambios, así que repongo aceite ¡¡¡Casi tres cuartos de litro!!! Jamás he repuesto tanto, ya que nunca pasa de 80 ó 100 cm3.
Es igual, la marcha atrás no entra. Comunico con una marina que hay en el puerto, recién inaugurada, Marina Sigaçik, y me mandan una zodiac con dos marineros para ayudarme a atracar. En la capitanía me ponen en contacto con un mecánico que dice podrá venir mañana (viernes) por la tarde y me invitan a pasar cuatro días gratis en la marina.


El pueblo es pequeño y muy tranquilo, construido alrededor de un recinto amurallado y dentro de la propia muralla, parece fuera de los circuitos turísticos. En la marina todo está impecable y la atención y seguridad inmejorable.

Serán unos días de autentico relax, paseos por el pueblo, y algún bocadillo de Kebab. Un pan de leña sorprendentemente bueno y un mecánico que acude puntual y me sugiere hacer pruebas de adelante y atrás, por si el agarrotamiento de la inversora cede y todo va a su sitio. Si es un problema de falta de aceite, al reponerlo y si gira libre todo debe de funcionar. Arranco y entra la marcha atrás ante nuestra alegría. Decidimos quedarnos y salir a probar el sábado.
Salimos a probar por la mañana y unas veces entra y otras no, que es lo peor que puede pasar. Ahora estamos en un puerto en que hay mecánico, varadero y "travelift" y dentro de poco estaremos en sitios casi deshabitados. No `podemos arriesgarnos a una avería, por lo que hacemos la prueba de mantener el motor avante durante un trayecto de casi dos horas y probar entonces a meter la reversa, que se niega a entrar y esta vez para siempre.


El mecánico dice que para mirar la inversora hay que sacar el barco del agua y que lo preparará todo para lunes a las 9 de la mañana. Me acerco al varadero. Solo hay un pequeño barco de siete metros fuera del agua y el trávelift no tiene ni las cinchas usadas. Es el desierto del Gobi, No se, No se…

El domingo nos encontramos con un mercado de verduras en toda regla. La calidad es excelente y los precios de juerga. Reponemos todo lo usado y compramos dulces y comida artesanal que nos fabrican a medida. La preocupación por el Motor se diluye en unos días de tranquilidad extrema. Por la noche salen a pasear y se monta un mercadillo de artesanía. Nos van reconociendo y saludando, sobre todo en la panadería, de la que probamos todo la habido y por haber.

En el Foro de la taberna del puerto, pido información sobre el problema de inversora y hay alguien que insiste en que para sacar el eje de cambio no hay que sacar el barco al agua. Me mandan por internet direcciones donde puedo ver las despieces ( lo que me hace entender el problema posible) y los precios de los repuestos ( lo que me hace entender el lio en que estoy metido).


Veremos que dice el mecánico el lunes.



De momento vamos a disfrutar de lo que tenemos a mano.

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