martes

21/04/09.-Fede señor del Terral

Hoy me han comunicado que, hace un mes, una de las terribles "C" de nuestra sociedad se ha llevado de este mundo a mi amigo "Fede"Y hace un año que nos despedimos en la que para mi fue la última de sus genialidades. Hospitalizado en la U.C.I. se las apaño para dejar una nota que decía "vuelvo en un rato, voy a por tabaco". Y se vino a comer con nosotros un cocido madrileño mientras recordábamos viejos tiempos e incluso hacíamos falsos planes de futuro.No volví a llamarle ni él a mí. Quería olvidar la imagen de deterioro que tenía presente y solo recordar la de mi valiente tripulante una de esas noches de temporal cruzando Gata en un transporte de un velero.No lo he conseguido, vuelve a mi sobre todos los recuerdos el de aquel anciano de cincuenta y tantos años que casi no se tenía en pié y que se alejaba en dirección a la puerta del hospital liando un cigarrillo de la mejor hierba, ahora por prescripción médica.

No renuncio a narrar algún día toda la historia que conozco de "Fede", pero voy a dar unas pinceladas del personaje en este epitafio.Un día perdido en el tiempo dos hermanos, informáticos de muchísimo prestigio en Madrid, Fede y Carlos aparecieron en nuestras vidas, con la decisión tomada de no volver nunca más a caer en ese mundo de locos del que habían salido. Se compraron un barco, "El terral" un Puma 26, Lo adornaron con un Dragón rampante, se compraron la guía Michelin y arremetieron contra el atlántico.Unos días mas tarde descubrieron en aguas de Almería que "eso" estaba para el otro lado y volvieron a Málaga donde sentaron su base de necesario aprendizaje.Bien tratados por el clima, los amigos, la temperatura de la cerveza, se transformaron en un símbolo cercano que siempre estaba disponible para cualquier tinglado.

Con el paso del tiempo "El Terral" creció y se transformó en un pequeño queche, el más pequeño que recuerdo, con no más de 10 metros de eslora y que se transformó en casa, oficina, taller y desgraciadamente en coche fúnebre el día que desperdigamos las cenizas de Carlos, cuyo gran corazón metido en su pequeño cuerpo no pudo aguantar la presión de haber vuelto al trabajo.El Terral II queda en manos de "Fede" que tiene con su barco una relación que va más allá de la propiedad. Es una relación casi erótica. Está enamorado de su barco, presume de su barco.

Pasan los años y muchas vivencias y un día mientras vuelvo de Baleares, me entero a través de la emisora que "Fede" ha sido detenido por la patrullera de Marruecos y encarcelado. El asunto es gordo. Le acusan de tráfico de drogas y tráfico de personas. El barco ha sido incautado.Amigos, influencias, consiguen hacerle salir de Marruecos y yo lo veo en Madrid donde se ha ido a vivir con su madre o alguno de sus hijos.De todas las historias que he oído contar yo trataré de contar la versión que "Fede" me cuenta a mí.

En Melilla, ha donde ha ido en una regata, un marroquí le quiere comprar el barco, le ofrece el oro y el moro (bueno esto último aunque es una frase hecha parece más normal en marruecos), incluso le propone hacer "un pase" al final del cual se podrá comprar un barco mejor y el marroquí quedarse con el barco viejo. Se niega, le insisten. Se niega.Terminada la regata alguien que él conoce le pide que si puede llevar a una persona a la vuelta, que ha perdido el avión. Sin pensarlo dice que sí. Y emprenden viaje de vuelta.

Cuando están a punto de salir de aguas marroquíes, dos patrulleras de marruecos les abordan, y lo detienen acusado de transportar personas ilegalmente y tráfico de droga, pues han encontrado ¡¡¡ encima de la mesa de cartas!!! Una bolsa de deportes con 25 kilos de " chocolate", que "Fede" jura no ser de su propiedad.Lo encarcelan y desde la cárcel, por una ventana, ve como su barco es usado por otras personas, entre las que reconoce al comprador, luego es el juguete de los guardias y un día amanece en las rocas seriamente dañado.En la cárcel de marruecos le hacen de todo, tal que un expreso de medianoche, le rompen los dedos de las manos y los pies. No sigo, todos hemos visto esas películas.

Un día, sin una sentencia y sin un juicio, lo meten en un barco y lo mandan a una cárcel de España. El dice que para que muera allí.A partir de ese momento no es capaz de recomponer su vida. No tiene barco y por tanto sitio donde vivir. La informática ha evolucionado y el no se ha puesto al día. Los trabajos físicos no están a su alcance. Bebe mucho, fuma mas, casi no come. Poco a poco, y aunque intenta salir de la depresión que la situación le ha dejado, se va hundiendo en un fatalismo suicida. Me dice que murió ya contra las piedras junto a su velero.

A estas alturas "Fede" le habrá pedido a Caronte que haga el canuto, para quitarle la caña y hacer unos bordos por la Estigia y habrá pensado que se ha pasado de vueltas al ver más cabezas de la cuenta al perro Cerbero.

A estas alturas estará navegando junto con Isidoro, Luis y otros tantos Y habrá recuperado el cuerpo y el espíritu de cuando íbamos a cambiar un foque a proa garrucho a garrucho entre voces de " ¡¡ Más madera!!".

Ahora que ya no tenéis prisa, esperarme, que antes o después me una a vosotros.