jueves

20 de Agosto de 2015 La otra forma de ver las cosas

Como cada año al iniciar la vuelta a casa hago una invitación a un par de aprendices de navegantes, para que hagan la vuelta con nosotros. Son nuestros invitados por la ayuda que nos prestan y así devuelvo un poco de lo mucho que tanta gente me ha dado y enseñado, que me permite llegar a donde llego. Y como cada año les cedo la palabra a ellos para que cuenten su versión Y esta es la de Jordi, que navegó conmigo hace años y que ya tiene su propio barco.Un encanto de persona de los que me llevaría al fin del mundo.( Siempre que aprenda a cocinar, aunque sea algo. Eso si. se infló a fregar platos). 

"Esta es mi crónica de la travesía que he realizado este verano de 2015 con Alberto y Lola, en su velero el Capitan Teach.

A Alberto ya lo conocía de mi otra travesía cinco años atrás, pero a Lola no. Han resultado una excelente pareja y unos grandes amigos, a veces parecían mis padres marítimos ;). Pero vamos a lo que nos toca, la travesía.



Llegue después de un mini-tour por Grecia a Zákinthos. Donde conocí a Lola, y a su vez a otra pareja Pedro y Lola. Desde aquí un saludo para ellos. La llegada fue un poco accidentada ya que al rato de llegar empezó a llover mucho. Me dijeron que eso es normal en esa zona y se montan unas tormentas de cuidado. Vi en primera persona la picaresca de los griegos, mas concretamente con el tema de la tarificación eléctrica. Cenamos una cena deliciosa, a partir de ese día gracias a Lola he comido como un autentico gourmet y eso se nota en la barriga que he adquirido. Pero como dicen sarna con gusto no pica. Después de cenar nos fuimos a dormir pronto ya que la mañana siguiente nos esperaba una buena travesía.


Nos levantamos pronto rumbo a Kefalonica, de camino a estribor pudimos ver las cuevas de Zákinthos. Antes de llegar Alberto vio la oportunidad de dar el salto directo a la punta de Italia, asi que no nos lo pensamos y pusimos rumbo a ello. Aquí es donde sacamos la foto con el pez que tanto cachondeo provoco en el Facebook. El principio fue muy bien pero la cosa se puso un poco agitada, teníamos olas de través de 1,5 – 2 m. Yo que aun estoy muy verde en esto de la navegación de altura me maree bastante. Así que muy a mi pesar no fui de mucha utilidad para Alberto y Lola. Estuvimos dos días de travesía con las velas a unos perfectos 7 nudos de velocidad. Un poco antes del atardecer del segundo día llegábamos al faro de Spartivento. Fondeamos, comimos y nos relajamos mientras esperábamos a que llegasen Pedro y Lola con el “Marpirao”.

A la mañana siguiente nos despedimos del Marpirao rumbo al estrecho de Messina, entramos con la marea muerta para un poco más tarde aprovechar toda la marea a favor. Estábamos pendientes de todos los barcos tanto oteando el horizonte como por la información que nos daba el AIS. Saliendo ya del estrecho pude ver un par de remolinos enormes provocados por la acción de las corrientes. También para mi asombro vi un atunero faenando, me impacto mucho ver a los hombres que suben al palo como al que hay en la proa. Pusimos rumbo a Palermo, con buen viento y un mar en relativa calma. En Palermo nos dio el tiempo justo para ir al mercado comprar víveres, canolis, desayunar poner gasoil y poner rumbo hacia Cerdeña.

La travesía de Palermo a Cerdeña fue bastante tranquila, la mayor parte íbamos a motor sin poder usar el Génova, por la noche se puso un poco más peligrosa ya que había bastantes barcos que hacían la travesía al revés e iban sin AIS. Un día después llegamos a Teulada, donde fondeamos en un paraje precioso con un agua cristalina.  Cenamos, no me cansare de felicitar a Lola por su excelente cocina, y dormimos como marmotas.

La mañana siguiente pusimos rumbo hacia Carloforte. Era cuestión de tiempo que después de tantos días de buenas travesías se torcieran un poco las cosas. Así que Neptuno nos obsequio con corriente en contra y ola por la popa. Avanzábamos como una tortuguita, lentos y dando algún planchazo. Esta travesía nos ocupó casi todo el día, pero al final conseguimos llegar a Carloforte. Más concretamente a Marina Sifredi. Donde nos resguardaremos dos días esperando las condiciones meteorológicas para dar el salto a Baleares. Durante nuestra estancia recorremos la cuidad,  conocemos a los tripulantes del Sarganta y nos vamos a cenar todos juntos.

La vida transcurre tranquila en Carloforte pero es la hora de partir, salimos con viento a favor hacia Mallorca. La travesía coincide con la noche de las efemérides, quitamos el toldo y podemos disfrutar de un cielo estrellado con montón de estrellas fugaces. Nunca había visto una noche así, y creo que tardare mucho en volver a ver algo parecido. Por la mañana divisamos Mallorca, ponemos rumbo hacia la Colonia Sant Jordi. Llegamos casi de noche, fondeamos y cenamos. El mar de fondo no nos deja dormir mucho así que a las cuatro de la mañana levantamos el fondeo rumbo a Ibiza.

Como si el cansancio no fuera suficiente tenemos que lidiar con las olas de proa, poco a poco nos vamos turnando para poder dormir y reponer fuerzas. La travesía transcurre sin mayores problemas. Llegamos al puerto de Ibiza donde repostamos Gasoil y ponemos rumbo hacia la Cala Port Roig. Cuando llegamos alucine con la cantidad de embarcaciones fondeadas, hasta este momento todos los fondeos habían sido en sitios con más o menos barcos. Pero no como en esa cala. El tiempo es perfecto, cenamos tranquilamente y nos disponemos a dormir. Pasada la medianoche empieza a llover, y también empieza el castigo de Zeus. Digo esto porque en un momento se nos hecha una tormenta encima con vientos de más de 70 nudos. Los barcos que están anclados empiezan a garrear descontroladamente ya que el fondo es de posidonia. Alberto y Lola salen a cubierta disparados  para controlar que no se nos eche nadie encima. Una motora enorme casi lo consigue, pero al final su ocupante consigue controlarla y alejarse de nosotros. Caen rayos en la misma cala, por suerte el temporal no dura mucho y el sol empieza a salir. Los primeros rayos de luz nos muestran un panorama caótico, algunos barcos abarloados a otros, otros con los fondeos enganchados. Recogemos deprisa y nos vamos antes de que vuelvan otras tormentas. Todo parece estar en orden hasta que nos damos cuenta que el piloto automático no funciona.


En nuestra escapada del temporal de las baleares decidimos ir a Alicante, allí Alberto puede diagnosticar el problema y encontrar recambios para el piloto. Nada mas salir vemos rayos en la costa valenciana, así como unos nubarrones que nos pasan por encima dejándonos algo de lluvia dirección Baleares.  Tenemos suerte al evitar las zonas de rayos, esta vez Zeus y Neptuno nos sonríen. Vamos turnándonos el timón, la cosa parece mejorar pero a mitad de travesía la hélice coge algo, no podemos parar en medio del mar a mirarlo ya que aparte de ser muy peligroso hay unas olas considerables, lo bueno es que nos vienen por la popa y nos empujan hacia nuestro objetivo. Alicante queda demasiado lejos a la velocidad que vamos. Hemos pasado de 7 nudos a 5, ponemos rumbo hacia el Cabo de la Nao, mas concretamente hacia Moraira. Al llegar estamos agotados el tener a alguien en el timón reduce la tripulación de 3 a 2 personas. En un principio nos dicen que está lleno pero al contarles el problema que tenemos nos hacen un hueco. Nada mas atracar Alberto se tira al agua y saca el maldito plástico que nos ha hecho cambiar todos los planes para la travesía. También mira el piloto pero la avería parece mas complicada de lo que en un principio pensábamos. Después de tanto jalo nos merecemos una buena cena y no hacer nada, así que salimos a comer fuera. Nos relajamos, charlamos y vamos a dormir para estar frescos.

Por la mañana ponemos rumbo a Cartagena, con la esperanza de una vez allí poder reparar el piloto.  La previsión meteorológica es favorable, ponemos velas y nos volvemos a turnar el timón. Al principio me cuesta bastante ya que yo siempre he usado caña, pero al final con los consejos de Alberto le voy cogiendo el truco. Vemos las tormentas que asolan las tierras valencianas, nos cae algo de llovizna pero conseguimos evitar las tormentas gordas. Pasamos por las hormigas y al final llegamos a Cartagena. Ha sido duro pero ya estamos atracados, Alberto y Lola llevan días hablándome de un sitio de tapas así que no dudamos en bajar e ir a probarlo. La mañana siguiente mientras Alberto se queda de reparaciones Lola y yo nos vamos a por víveres.  Cuando volvemos Alberto ha reparado el piloto, pero hemos perdido la sonda y el anemómetro. También nos vienen a saludar Ramón “el piloto” y Rafa del barco “corfu” desde aquí un saludo para ellos. A mediodía decidimos poner rumbo hacia Águilas, para recuperar un poco del tiempo perdido con este contratiempo.


Salimos con el mar tranquilo y ponemos la mayor, es todo un placer ver como el piloto automático nos ahorra la tarea de tener que estar pendientes del timón. Reponemos fuerzas, hablamos, disfrutamos del buen tiempo, devoramos la comida de Lola y hacia el final de la tarde llegamos a Juan Montiel. El puerto es nuevo, pero nos da problemas primero con las amarras y luego con el mar que entra en el puerto que nos hace movernos bastante. Cenamos y yo aprovecho para darme ver el paseo marítimo y tomarme un granizado de limón con una chispita de cerveza.

Salimos con el sol, no ponemos velas ya que el mar esta muy tranquilo y no sopla casi viento. Vamos viendo el parque natural del Cabo de Gata, también veo a lo lejos unos delfines. Al mediodía ponemos la mayor ya que se levanta un poco de Mar, pero nada que nos de problema alguno. Volvemos otra vez a contemplar paisajes, conversas sobre la vida y a disfrutar de la comida de Lola. El paisaje de Cabo de Gata me parece de otro planeta, es increíble. Pasado el cabo de gata sopla un poco de poniente que nos dificulta la navegación. Hacia la noche llegamos a Almerimar donde disfrutamos de una cena en compañía de Alfredo y Senda, del Matira  Nos despedimos y a dormir.

Nuevamente partimos con el Sol, es la ultima travesía ya y parece que Neptuno nos obsequia con un mar en calma, todo el rato vamos a motor poniendo el Génova alguna vez. Pero lo mas increíble de esta travesía es que al poco de salir una manada de delfines se ponen a jugar con la proa del barco. Me voy a la proa y me quedo embobado con ellos, es increíble!. Hacia las 7 llegamos a Málaga, donde muy a mi pesar y para alegría de Alberto y Lola termina esta travesía. Para celebrarlo vamos a comer pescado fresco,  que esta riquísimo.

Quiero agradecer nuevamente a Alberto y Lola la oportunidad de realizar una travesía de Altura como esta, yo soy un grumete novato y todo lo que aprendo con ellos no se puede cuantificar. Me llevo otro gran recuerdo y una gran amistad que espero que sea para siempre, aunque Cataluña llegue a ser otro País cosa con la que Alberto se sube por las paredes

También me llevo como he dicho antes un par de Quilos de mas,  y reservas de Omega 3 para parar un tren.

Jordi, Agosto 2015-08-20"