lunes

27 junio.- Nuestra casa en Abelike

      La simple vista de una imagen de Google Heart de la costa norte de la isla de Meganissi ya hace intuir lo que vamos a encontrar en ese paraje. Cientos de sitios donde poder echar el ancla, en una isla cuya falta de industria la mantiene con aguas limpias y donde salvo esporádicos asaltos de los navegantes de barcos charter, (plaga del siglo XXI), reina la mas absoluta de las paces.


      De las muchas calas a las que se puede acceder nosotros hemos escogido una de ellas, la de Abelike. Hace años quedamos con un conocido, hoy retirado a las tranquilas aguas donde aparca su  auto caravana en las cercanas aguas de la isla de Scorpios, donde la prohibición de fondeo nos dejaba en una situación relativamente incómoda, así que decidimos probar a fondear en alguna delas innumerables calas que ofrece la Isla de Meganissi. Y así recalamos en la ensenada de Abelike.


      No es la cala mas espectacular, no tiene la mejor playa, la señal de WiFi es nefasta, la TV no se vé y a pesar de todo volvemos una y otra vez y cuando fondeamos nos cuesta levantar el ancla. Un pequeño y destartalado bar atendido por una pareja de griegos encantadores tien mucha de la culpa.
La oferta gastronómica de la ensenada la ofrecen dos establecimientos muy diferenciados y que son quizás los que para nosotros han marcado la diferencia y señalandonos lo que queríamos, lo que esperábamos.

     Por un lado hay un establecimiento que se ha enfocado a los grupos de charter y a los navegantes mas "marchosos" música tecno y ballenato, a veces algún sirtaky, por descontado siempre el de Zorba, y de comer variaciones en torno a MusacaTzatziki, y Souvlaki. y así un día tras otro, ya que los visitantes van con prisas. que una semana no da para mucho.

      Y justo al lado nuestra pareja de griegos amigos mantienen en pié uno de esos espacios salidos de otro mundo. Del mundo de nuestras lecturas iniciáticas en las que nuestro héroe llegaba a una playa recóndita de algún lejano lugar del mundo y encontraba personas amables que su mayor deseo era hacer que el navegante se sintiera como en casa.


      No hay mas que dar un vistazo a los embarcaderos de ambos locales. El azul, con la marca de la "ganadería chartuna" ondeando como reclamo y unas hermosas bornas de electricidad invitan a atracar en sus instalaciones, gratuitas si cenas en sus instalaciones. La otra es un simple muelle de piedras y una plataforma de madera en aguas donde apenas hay calado para las embarcaciones auxiliares. Pensado para los que no nos gusta estar amontonados en un muelle y hemos dejado el barco fondeado con un par de amarras por popa atadas a las rocas de la costa.

     Nuestro destino son unas mesas cubiertas por un plástico, un sombrajo un tanto rústico y un abrazo muy fuerte de nuestros amigos que nos recuerdan de otros años.

      Se han preocupado, en sus cortas instalaciones, de tener unas lavadoras, una secadora, y una ducha de agua caliente. Es el punto donde se cambian los libros, dejando los ya leídos a cambio de los por leer y la música proviene de una radio y raramente se escucha un sirtaki.

      En televisor, restos de un mundial de fútbol, permanece apagado y solo se enciende a petición de parte. Aquí hemos visto muchas de las carreras de fórmula I, Y descargado los programas de Master Chef con su Wi-Fi.


       Hoy está asando un cordero entero que ha encontrado en el mercado y preparando Stifado de ternera. y me hace pasar a la cocina para que le dé mi opinión sobre el punto de una Taramosalata.

      Hoy no ha traído pescado porque no estaba fresco, pero me asegura que mañana vamos a comer una Psarosoupa con las capturas que realice por la mañana. 

      El paisaje que vemos desde nuestro barco no es otro que el que adjunto en las fotos, pero lo que no puedo ni atreverme a contar es todo lo que nos rodea desde los olores del mar, los pinos, el toque de la madera ardiendo en el horno. Los sonidos de las tímidas olas llegando a la playa, el grito de algún cuervo y el eterno aserrar de las cigarras. A veces un inconfundible motor de auxiliar que pasa de o hacia el pantalán de nuestro amigo.


      A medida que va cayendo la noche se van encendiendo luces en las bañeras de los barcos y comienza una actividad de idas y venidas delas auxiliares de los que han decidido comer en la costa y llegan olores de los barcos que elaboran sus cocinas. Olores a Curry, a ajo saltan chispas de las barbacoas, pero llama la atención que el nivel de ruido es casi nulo.

      Se van apagando las luces y quedan las conversaciones a media voz, Alguien a puesto música, una selección de blues o una flauta. de algún barco alemán sale una sonora carcajada que a todos nos eleva las comisuras de los labios.

      Poco a poco solo queda un universo de estrellas artificiales formado por las luces de fondeo encima de los palos, que a veces se mueven frenéticamente por unos minutos proclamando que creemos en el amor.

      Y yo no he conseguido contaros por que vengo a Grecia cada año.



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