domingo

12 de julio 2015 la bahia de Gerakas


Mi cumpleaños lo he pasado en la bahía de Gerakas. Un sitio de lo mas bello, tranquilo y protegido de toda la costa del Peloponeso en su tercer dedo, ya casi en el Sarónico.

 Con una entrada casi invisible desde el mar y tras de una "ese" entre acantilados se llega a un embarcadero de ferry, que se utiliza por los yates y un muelle de pescadores frente a los restaurantes, con poco fondo en la popa y que dificulta el atraque.


El tenedero del fondo es complicado, pues hay una laja de piedra casi plana donde no engancha ningún ancla. También se puede fondear en el centro de la ria, pero siempre con atención al calado.


Una carretera bordea el canal y la posterior laguna y hay varias tabernas, en especial la última de la entrada donde es el primer sitio en que nos ponen unos "GABROS" (Sardinas) sin achicharrar a los que han añadido un aliño de sabor muy especial.


Bordeando el camino se llega a la laguna, a al que tambien se accede con la auxiliar y encontramos unas indicaciones de que había un sendero de "treking" señalado que llevaba hasta lo alto del montículo de entrada y a un "Castro" de la época de la antigua Esparta y hacia allí nos fuimos.

El recorrido, perfectamente señalizado por unas marcas de pintura sobre las piedras nos conduce a los restos de una muralla megalitica desde donde se domina toda la laguna y la entrada desde el mar.


Nuestra información habla de una cueva que llega al mar, pero no dimos con ella, pues el yacimiento está dejado de la mano de Dios y se va hundiendo en una vegetación muy espesa.

El recorrido termina, después de unos 1800 metros entre las casas del poblado de la entrada a la ensenada.

Las vistas son espectaculares y el camino cómodo, aunque si se quiere visitar, mejor pantalones largos y zapatos que recojan todo el pié


En el descenso se encuentran los restos de una pequeña hermita y se sale casi encima del barco.

En el final del muelle hay una plataforma con escaleras de baño y una ducha de agua dulce que se agradecen grandemente después de la excursión.

Permanecemos un par de dias a la espera de una "macroquedada" de barcos españoles prevista en Nomembasia, unas millas mas al sur.