sábado

20-23 mayo---PALERMO.- PUES A MI ME GUSTA

La primera vez que visitamos Palermo y que era la primera vez que tocabamos puerto en Sicilia estábamos asustados y esperando que la Maffia nos raptara, que un padrino nos mezclara en cualquier trapo sucio y un largo etc lleno de imágenes tomadas del mundo del cine y del desconocimiento.

Hoy para nosotros Sicilia es un mundo que vamos descubriendo poco a poco y Palermo un lugar de parada obligada.

Deambular por cualquiera de sus mercados ( ya hemos encontrado cuatro) es toda una aventura para los sentidos. Empezamos a conocer las reglas que hacen funcionar este aparente cáos y nos dejamos llevar por las mareas de compradores en un mundo de colores, olores, sonidos y sabores.


Y reponemos la vituallas del barco sin olvidar unas maravillosas rodajas de ventresca de atún de casi trescientos kilos al ridículo precio de 6.50 E el kilo.

El atún acaba de ser despiezado y sus diferentes partes expuestas sobre el mostrador. Hay una "lista de espera" para las partes mas suculentas que rodean la cabeza y que solo se venderán una vez terminado el resto del añimal, ya que la cabeza es como el reclamo y la firma del producto que están vendiendo


Nuestro paseo sin rumbo fijo, tratando de entrar en barrios y calles que no hayamos pisado anteriormente está lleno de sorpresas, como este claustro recoleto que da acceso a una pequeña iglesia situada en una planta alta, única de estas características que conozco.


O tropezar con uno de los carros que se utilizan en las fiestas populares con las imágenes de las "Pupies" marionetas a las que tan aficionados somos y con un colorido que aún no ha caido en el amariconamiento rosáceo de nuestros "ninots" que han emigrado a "fuscia" y al magenta  desde las posiciones groseras, de colores y formas groseras de la fiesta pagana que fueron.


En la "Buccería" una especie de mercado de las pulgas cerca del puerto hemos comido en un negocio muy apropiado para algún emprendedor de nuestra zona costera .

Unas mesas y un par de camareros y un muestrario de ensaladas, verduras a la plancha, pescados fritos, escabeches, etc.

Te van rellenando el plato de lo que vas escogiendo, le dices donde está tu mesa y el camarero te trae plato, comida y una cuenta muy reducida y proporcionada. Digamos como lo de las tapas de Almería pero en plan bufét. Los fritos por cierto nada que envidiar a los malagueños .

 
Y los sentidos muy abiertos pues casi en cualquier sitio te espera la sorpresa y los restos de esta ciudad que se muere llena de vida como tantas otras de todo el mundo y que se niega a desplazar su corazón a los nuevos e impersonales barrios, que Palermo también tiene.

Y es que cuando llega la tarde y la sombras cómplices de la noche, donde cambiamos el antifaz del gran triunfador cosmopolita moderno perennemente pegado a un teléfono, volvemos a estos barrios, aun incluso disfrazados de Casanova, que está mal visto ir de uno mismo, a reencontrarnos con el alma de la ciudad o tal vez de nosotros mismos.

Y así mis recuerdos me llevan en Oviedo a La Escandelera, en Madrid al entorno de los Austrias, en Málaga a la zona de la Catedral, en Barcelona el gótico, y en Palermo la "Bucheria" (entre Via Roma y Via Victorio Emanuel)


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