miércoles

11-07-2012 Vagaciones en Menorca

 Los dias van pasando como debe ser para unas vacaciones de descanso de cuerpo y alma, despacio y sin sobresaltos, sin grandes acontecimientos que narrar y dejándose impresionar por los cotidiano y lo cercano.

El barco se mece tranquilo amarrado en su boya y el viento reinante y la buena aireación de nuestro barco, unido al aislamiento suplementario que da la cubierta de teca, hace que apenas salgamos a tierra, salvo los paseos que cada día hacemos para estirar las piernas y hacer un poco de ejercicio.
 Vamos entonces descubriendo nuevas perspectivas de nuestro querido Fornels, que ha crecido mucho desde la vez que, hace ya muchos años, con el derrotero en la mano, descubrimos esta ensenada, puerto natural por excelencia.
 La subida hasta la torre calma nuestras ansias de caminar y nos permite contemplar las magníficas puestas de sol  sobre el cabo de Caballería
 Y al llegar la noche siempre hay alguna distracción que complete el mercadillo marinero que todos estos dias ha estado en la ciudad. Una muy bien conjuntada banda nos deleita con su música de todos los tiempos. Suena muy bien esta banda de Mercadal, y es un placer ver como las viejas generaciones van siendo reemplazadas por los jóvenes.
Nada que ver con el desastroso concierto de órgano al que asistimos en Mahon, tras de la visita a un decepcionante mercadillo artesanal.

El intérprete fué machacando sistematicamente todo lo que tocaba, con una ejecución confusa, una constante equivocación en el pedalier y una velocidad propia mas de los fórmula I que del adagio que interpretaba.

Nuestra sofisticada amiga Natalia trataba inutilmente de identificar las melodias con su iphone, y a pesar de que sonaban las anunciadas y conocidas obras de Brams, Bach o el conocidisimo canon de  Pachelbel , pieza que dura entre cuatro y cinco minutos y que este "desaprensivo" decapitó en menos de dos minutos y con una cierta sincopación muy poco apropiada para un aobra del siglo XVII
Naturalmente para perros viejos como nosotros el viaje no fué del todo desafortunado, pues conocedores de que todo el comercio interesante de Mahón se desarrolla " en el polígono", de allá rescatamos algunas viandas que nos han permitido hacer suculentas cenas con nuestros amigos del Cayo Graco y algun añadido mas.

Los platos fuertes lo han sido de Marmitaco de Atún y de Caldereta de Bogabante, uno cada día que se preparaban en nuestro barco y se consumian en el otro barco que estaba amarrado en tierra.

Y aunque faltaban mantel y copas y comiamos en un cuenco, un poco lejos de nuestro ritual habitual, un poco mas sofisticado, la compañia compensó sobradamente esas ausencias, lógicas en algunos programas de navegación muy diferentes al nuestro.

Y además el valdepeñas con que lo regamos era mas que aceptable.

Así que el día de mi cumpleaños, egoistamente, nos quedamos en el barco y asaltamos el congelador y le metimos el diente a unas soberbias angúlas (Si, si,...Con el "an" delante) que venian congeladas desde málaga y a un "Mid-cuit de Foie" con cebolla caramelizada que he aprendido a hacer este invierno
Y es que hay otras vacaciones que no son de sol y playa.

Durante esos dias la nueva "central solar" del barco ha mantenido el consumo, incluida una película cada noche.

¿Os he contado como gestionamos la energía eléctrica?

3 comentarios:

  1. Hola, navagantes, algo contaste sí, pero refréscanos la memoria porque otra de culinaria me va a poner el estó gamo pallá, que ya rrrruje.

    Ave, Cayo Graco!

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  2. Pues a mi también me gustaría que nos refrescasen la memoria con el tema energético...
    Me alegra mucho que estén disfrutando de las baleares. Yo en agosto solo podre concederme 10 días en Menorca.
    Siempre los sigo. Cualquier cosa no tienen mas que pedirlo. Un gran saludo.

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