martes

25 de mayo- Un paseo por la ciudad de Lipari


El Lípari nos hemos amarrado a unos pantalanes flotantes que hay frente a la ciudad( 40 €). Hay una marina mas cerrada pero está bastante lejos para ir caminando. Dos amarras por proa y cuatro por popa, solo para sujetar el terrible balanceo del barco cada vez que uno de los interminables ferrys o aero-deslizadores hace su entrada o salida.


Nos juran que por la noche se queda tranquilo. La verdad es que cuando hemos llegado a las seis de la mañana al pontón de la gasolinera estaba casi lleno, pero a las siete y media cuando hemos entrado solo estábamos nosotros. Dejamos el barco y salimos a pasear por la ciudad.



Lípari es un sitio que en verano se llena de glamour y se nota en sus tiendas y sus precios en las tiendas, vamos, un “ caza guiris”.

Encontramos una tienda vodafon y no podemos comprar la tarjeta pre-pago porque el ordenador les pide un código fiscal italiano y nosotros no lo tenemos. Nos dirigen a la Gendarmería donde según ellos nos darán un NIF para Italia en pocos minutos.



Cuando llegamos a la comisaría ( un segundo piso sin ascensor) nos recibe un policia de uniforme de poco mas de 20 años que no sabe donde tiene lo de atrás y lo de delante, pero aparece para nuestra salvación el comisario y una vez contado el caso, lo resuelve a base de hacer una llamada a la tienda de telefonía mas cercana ( no vodafon, sino TIM) y decirle poco mas o menos al dependiente: “Si te mando a unos extranjeros que son amigos mios y que necesitan una tarjeta de “internete” urgente ¿A que no hace falta el NIF Italiano?¿A que se lo das con solo el DNI español?. No, si yo sabía que puedo contar contigo”

En quince minutos salimos con la tarjeta, activada y cargada con una oferta de 19 euros por un mes con 100 horas de navegación, tráfico ilimitado y que anda a una velocidad que ya quisiera yo en mi super-red del despacho.

He confirmado dos cosas: Una, que la policía no es tonta en ningún sitio y, otra, que lo malo es ser español viviendo en España.



El paseo nos lleva hasta lo alto del pueblo, coronado por una bonita iglesia y una buena vistas. Todo por unas calles limpias y llenas de tiendas de recuerdos y donde también pretenden venderte un cocodrilo de lata hecho en Mali, diciendo que se trata de una salamandra típica de Lípari. Lo de la salamandra me suena de algo, de otras tierras y de otras latitudes y longitudes.



Comemos muy bien en una pizzería, mientras un “ragazzo” pasa y aparca su fenomenal “maserati” ante la admiración de todos. Le debe hacer todas las carreteras de la isla en 20 segundos. Así todo no le ha hecho crecer, pues lleva calzado con alzas de casi tres centímetros. Permite a todas las “Ragazzas” y a algunos guapos “Ragazzos” fotografiarse con el coche. Luego recoge a su copiloto, un musculoso muchacho cuyos bipces y tripces se salen del coche, y se marcha haciendo ruido, ruido, mucho ruido, entre aplausos de la concurrencia (???).


Volvemos al barco después de desistir de comprar unos muelles para las amarras al precio de 95 euros unidad ( son los que acastillaje vende a 19 euros).

Ya en el barco nos vemos una pelicula en la TV mientras cenamos un poco de vino fino y un poco de jamon y queso. Dormimos bien, sin dar botes

No he podido contactar con la emisora de Onda corta con nadie, aunque hay mucha actividad en otras frecuencias.

Y ahora la nota escatológica. Creo que el cartel no hace precisamente referencia al correo, aunque menciona la "carta" el hecho de estar en el frontal de un servicio público....

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