jueves

23-07-2009 Miltemi en Hermioni

A pesar de la calma que se aprecia en las fotos, fuera de la ensenada de Hermioni hay una verdadera castaña. En el puerto donde entramos la tarde anterior, los barcos pegan botes de todos los colores.

Así que decidimos día de relax y nos quedamos amarraditos, aprovechando el barato costo de este paraíso de cero euros diarios.

Hermioni en una lengua de tierra en la dirección oeste-este con dos bahías al norte y al sur. El pueblo crece hacia una colina situada en el lado oeste y una carretera bordea toda la costa entre pinos y pequeñas calitas de aguas transparentes.
El sitio es ideal para pasear, pues cundo te cansas de hacer carretera, atraviesas la lengua de tierra y estás en el barco.
Hay supermercado grande a la salida del pueblo y tiendas de todo tipo y algunas tabernas en lugares muy pintorescos. Sitio de vacaciones tranquilas, el pueblo respira una gran paz.

Hay una mezcla eterogenea de edificios antiguos y modernos, casi todos viviendas unifamiliares, de nivel económico medio, y la gente es amable.
En la zona donde estamos amarrados hay varios bares de copas, poco ruidosos, que compiten por lo amable de su ambiente y algunas tabernas que presentan una carta de platos un poco mas sofisticada sin llegar a ser caros.
Se ven pequeños barcos de pesca y cierta actividad en los mismos. Los pulpos se secan al sol como recuerdo que se veían antes en el barrio de la malagueta de Málaga, antes de ser sustituido por las torres de cemento actuales.
Hay una curiosa construcción al final del muelle. Es como una especie de puertecito privado, donde un pequeño muelle rompeolas cierra una dársena y una rampa.
Solo cabe una barca, pero así queda cerca de la orilla y no está sujeta a los vientos y mares del Sur Este que llegan muy alborotados. En general cada casa tenía delante su pequeño puerto. Hoy están integrados como decoración de los bares
En la otra dársena hay un barco español, el "ralip" de un gallego afincado en Menorca y que lleva dos años navegando por Grecia.

Nos hubiera gustado charlar con él para que nos diera información de sitios a donde ir, pero decide salir a otro lugar cansado de dar saltos.

Me gusta este sitio. Pero me da pena pensar que mi tiempo se acaba y no podre dejar pasar aquí unos cuantos días.

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