lunes

04-08.- CIÑENDO EN EL ESTRECHO DE MESINA

El viento no ha dejado de soplar en toda la noche. No demasiado fuerte y sin levantar olas en la bahía de Tahormina.

A las seis de la mañana salimos con idea de remontar el Estrecho de Mesina, que cambiará de dirección de corriente en cinco horas. Estamos a 25 millas, por lo que parece que haremos casi todo el recorrido con la corriente a favor, y viento por la aleta.

El viento se va a la proa. Fuera genova y motor avante, se levanta la típica ola de mediterraneo de poco mas de un metro, pero muy seguida que no nos deja hacer mas de tres nudos, parándose el barco totalmente en los pantocazos.

A sacar la trinqueta y a ceñir, para no tomar las olas de frente. ¡Adios nuestros planes de corriente! El viento llega a los 32 nudos, pero podemos hacer casi 40 grados de aparente y seis nudos de velocidad ayudados por 1200 rpm del motor

Un total de siete horas con doce cambios de amura, en los que somos adelantados por dos maxiyates a vela, y mantenemos el tipo con un Swan 56. Todos los que intentan hacerlo sin velas se dan la vuelta y desisten, incluidos varios yatecitos a motor de menos de 10 metros.

Al acercarnos a Mesina, autentico comienzo del estrecho, la corriente hacia el sur pelea con la corriente hacia el norte, creando autenticos remolinos, uno de los cuales me ha dado la vuelta al barco.

Desciende el mar y con la ayuda del motor podemos hacer mejor proa y la observación de las maniobras de los ferry´s y de los barcos atuneros, que pescan o lo intentan en el punto de choque de las corrientes, nos dan una pista de por donde van los” isleros” de la corriente.

Es como una ruleta. Si aciertas avanzas a 8 nudos. Si te equivocas te clavas a 2 nudos. En el último tramo sucesivamente el Swan me adelanta a menos de 100 metros como un meteoro mientras yo estoy casi parado. Al poco tiempo lo vuelvo a adelantar mientras camino a casi nueve nudos. El final ya es con corriente siempre en contra que nos dura hasta muy pasado el estrecho en dirección a Milazzo, puerto que no nos gusta. Decidimos poner proa a Porto Rosa, pues hay que reponer fruta y verdura. El derrotero dice que hay de todo, aunque caro.

El puerto es tipo Sotogrande con amarras entre pilastras, muy complicado de amarrar.

Y es caro (100 euros atracar junto a una discoteca que suena hasta las dos de la mañana + 10 euros conectarse al agua + 10 euros conectarse a la electricidad) Y hay un Mini market en que no hay casi de nada, y lo poco que hay está pasado o “pocho”. Así que salchichón, queso, pan y leche es todo lo que podemos-queremos comprar. Suerte que el congelador aún reserva alguna sorpresa, sino comeriamos como unos cualquiera, alguna de esas masa de formas mas o menos redondeadas con restos de verduras bañados en Kepsup disfrazado con oregano y que tiene nombre de pene, aunque el “pene” por aquí parece que es otra cosa (otra pasta).

Bueno lo dicho, puerto para dejar atrás y a ser posible no visitar nunca.

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