viernes

POR FIN NOS HACEMOS AL MAR

Pues a eso de las 8 de la mañana, depositos de agua y gasoil a tope, y un lio de cajas, bolsas y paquetes por enmedio, mar como un espejo, abandonamos nuestro puerto de base de Benalmádena, en la Costa del Sol, en el sur de España.
La idea de este primer día es acercarnos lo mas posible a Almería, donde uno de mis hijos trabaja en un barco de pasaje, que está atracado en su puerto.
Es una larga tirada para un velero en un día sin viento, pero !todo sea por la familia¡.
Poco a poco todo ha ido encontrando sitio y han desaparecido bolsas, paquetes, comida para una semana y ropa para tres.
La corriente a favor está a 12 a 15 millas de la costa, con lo que nos permite hacer rumbo directo a la Punta del Sabinal a unas 85 millas, que hacemos a 7 nudos de promedio, así que a las 8 de la tarde estamos enfrente de Almerimar. Decidimos continuar hasta Almería pero una llamada al puerto nos anuncia que "no hay atraques disponibles" Decidimos ir a Aguadulce, puerto que solo conocemos de pasar por la carretera.
En medio se han quedado los puertos de Málaga, El candado, Caleta de Velez, Marina del Este, Motril, Adra, Almerimar y Roquetas. Aparentemente son muchos, pero son insuficientes, muchas veces por una mala gestión del sitio disponible.
El puerto de Aguadulce lo han reformado hace poco y aunque es un sitio lleno de bares y discotecas nuestro atraque está fuera del ruido. Hemos encontrado a una marineria y a un personal fuera de lo habitual por su amabilidad, buen humor, educación y saber hacer las cosas.
Es un puerto lleno de veleros casi todos de banderas alemanas e inglesas. Barcos que, como algun dia le pasará al nuestro se les notan las millas recorridas.
¿Que es lo que hace de estos fantásticos marineros de Aguadulce algo muy diferente a los "Marineros de aguadulce"? Muy sencillo. Saben respetar los ritmos de las tripulaciones que tras de muchas horas en el mar llegan a tierra. Con los reflejos ralentizados y con el cansancio acumulado se lo toman con calma y precaución. Y están para ayudar y no para dar ordenes.
Una cena de cocochas en salsa verde.
Dormimos como niños nuestra primera noche.

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